La Fiscalía de Florida, Estados Unidos, obtuvo una orden de arresto estatal contra el expresidente cubano Raúl Castro, acusado de conspiración para cometer asesinato en primer grado por el derribo en 1996 de dos avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate.
Como se informó en su momento, en el ataque murieron cuatro residentes de Florida: Carlos Costa, Pablo Morales, Mario de la Peña y Armando Alejandre Jr.
Según la investigación, Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, habría autorizado la acción militar que culminó con la destrucción de las aeronaves civiles desarmadas, muy fuera de las aguas territoriales de Cuba.
Reacciones en Estados Unidos a la orden de arresto a Castro
El fiscal general James Uthmeier afirmó que “Raúl Castro ordenó el asesinato a sangre fría” y subrayó que el estado “nunca dejará de perseguir responsabilidades por esa conspiración comunista”.
En Naciones Unidas, el embajador estadounidense Mike Waltz celebró la medida y aseguró que “la justicia llegará”, destacando que el caso envía un mensaje de que Washington no ha olvidado los hechos ocurridos hace tres décadas.
El evento coincidió con un acto titulado Cuba Libre: la opresión que oculta La Habana, donde opositores cubanos denunciaron abusos del régimen y pidieron mayor presión internacional.
Respuesta del gobierno cubano
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, calificó la orden como “patético circo miamense” y sostuvo que carece de sentido jurídico.
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez también rechazó la medida, a la que llamó “maniobra estéril” de políticos anticubanos del sur de Florida.
Ambos dirigentes acusaron a Washington de utilizar el caso como parte de su política de máxima presión contra la isla, en medio de la crisis económica y las sanciones que han limitado el acceso de Cuba a combustibles y relaciones comerciales.
Contexto de tensión entre Estados Unidos y Cuba
La orden contra Castro se suma a los cargos federales presentados en mayo pasado en Estados Unidos, que incluyen asesinato y conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses.
El caso revive uno de los episodios más tensos en la relación bilateral y se produce en un momento de endurecimiento de sanciones por parte de la Administración Trump, que ha reforzado medidas contra figuras del Gobierno cubano y empresas extranjeras vinculadas con la isla.
Un caso que reabre heridas históricas
El derribo de las avionetas en 1996 marcó un punto de quiebre en la relación entre Washington y La Habana.
Hermanos al Rescate, con sede en Miami, se dedicaba a localizar y auxiliar a cubanos que intentaban escapar de la isla por mar.
La acción militar cubana fue condenada internacionalmente y derivó en un endurecimiento del embargo estadounidense.
Ahora, la reapertura del caso, tres décadas después, busca responsabilizar a quienes tomaron decisiones dentro de la cadena de mando militar cubana. Para la Fiscalía de Florida, las pruebas apuntan a que Castro dio órdenes permanentes de derribar las aeronaves sin necesidad de consulta adicional.
Orden de arresto a Raúl Castro: impacto político y diplomático
La medida llega en un momento en que la Asamblea General de la ONU se prepara para votar la resolución anual contra el embargo estadounidense.
Washington ha intensificado su campaña diplomática para restar apoyos a Cuba, mientras La Habana denuncia que se trata de una maniobra política.
El caso contra Castro se convierte así en un nuevo elemento de fricción, con implicaciones tanto en la política interna de Estados Unidos como en la arena internacional, donde se debate el alcance y la legitimidad de las sanciones contra la isla.
