Cabo Norte figura entre las nuevas centralidades de edificios verticales surgidas durante la expansión urbana de Mérida en dos décadas
Cabo Norte figura entre las nuevas centralidades de edificios verticales surgidas durante la expansión urbana de Mérida en dos décadas

El doctor Mauricio Domínguez Aguilar, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), ofreció una reflexión y una advertencia sobre la actual tendencia de mercantilización del desarrollo de Mérida que, afirmó, pone en riesgo el derecho de sus habitantes a la ciudad.

“Como dice Delgado Ruiz (2007), corremos el riesgo de reducir el espacio urbano de Mérida a un mero artículo de consumo con una sociedad humana dentro”, señaló.

El experto indicó que uno de los efectos de la mercantilización del desarrollo urbano es el incremento en el precio de los inmuebles. Añadió que Mérida fue la segunda ciudad más buscada del país para adquirir vivienda durante 2024, después de Ciudad de México.

Como parte del coloquio permanente “Desarrollo regional, modernización y nuevos sujetos sociales en Yucatán”, el investigador impartió ayer la conferencia “Mercantilización del desarrollo urbano de la ciudad de Mérida, Yucatán: dinámicas conductoras y transformaciones urbanas”.

La sede fue la sala “Hilaria Máas Collí”, de la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales (CIR) de la Uady, ubicada en la Unidad Académica Administrativa “Elvia Carrillo Puerto”.

Durante su exposición presentó una investigación sobre el crecimiento inmobiliario y las transformaciones urbanas de la capital yucateca, particularmente las relacionadas con el desarrollo vertical, la expansión urbana y los procesos de mercantilización del suelo y de la ciudad.

Domínguez Aguilar es doctor en Geografía e integrante del cuerpo académico Desarrollo Regional, Modernización y Nuevos Sujetos Sociales en Yucatán.

Ante investigadores y académicos de la casa de estudios, dio a conocer resultados que propiciaron diversas reflexiones entre los asistentes, quienes expresaron inquietudes sobre el acelerado desarrollo inmobiliario que experimenta la ciudad.

Una participante señaló que Mérida está siendo colonizada por flujos de capital.

Según una de las interpretaciones derivadas de la investigación, los precios de la vivienda fueron 2.57 veces mayores en 2025 que en 2015.

Nuevas centralidades periféricas

El investigador indicó que las transformaciones urbanas observadas incluyen una expansión fragmentada y discontinua, así como la duplicación de la mancha urbana en apenas dos décadas. También mencionó la aparición de nuevas centralidades periféricas, como Vía Montejo, Cabo Norte, Las Américas, San Pedro Cholul y Los Héroes, entre otras.

Asimismo, destacó procesos de densificación y verticalización selectiva, valorización diferenciada de determinadas zonas, intensificación de la gentrificación, fortalecimiento de la segregación residencial histórica y la consolidación de una ciudad dual.

Mérida se ha insertado con éxito en las dinámicas que impulsan la mercantilización del desarrollo urbano en América Latina, afirmó.

Desde principios de este siglo, explicó, la ciudad ha transformado su espacio urbano mediante una compleja y creciente ingeniería financiera, en la que el ciclo inmobiliario fortalece un segundo circuito de acumulación de capital.

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La vivienda, agregó, pasó de satisfacer una necesidad social a consolidarse como un activo financiero altamente rentable, lo que ha atraído importantes excedentes de capital en busca de ganancias.

Este proceso ha sido impulsado por diversos actores, entre ellos las llamadas coaliciones procimiento. También señaló que la reconfiguración del Estado bajo esquemas de subsidiariedad multiescalar ha contribuido a la incorporación de Mérida en esta dinámica.

Luego añadió que la homologación del marco jurídico local con disposiciones federales y agendas globales facilita la acumulación de capital inmobiliario.

Según expuso, el Ayuntamiento de Mérida, mediante la terciarización de la planificación urbana y la adopción de modelos de gestión empresarial, ha transferido parte de la regulación del suelo y del control del crecimiento urbano al sector privado.

Asimismo, consideró que la competitividad y el marketing urbano benefician principalmente al sector inmobiliario, a las élites locales y a los compradores foráneos.

El investigador señaló que estas transformaciones reflejan la dialéctica de implosión y explosión planteada por Henri Lefebvre desde la década de 1970. En ese sentido, indicó que la expansión metropolitana fragmentada y discontinua, que duplicó la superficie urbana de Mérida en apenas 20 años, responde a las dinámicas de mercantilización analizadas.

Al interior de la ciudad, agregó, la valorización inmobiliaria se concentra en determinadas zonas y utiliza como instrumentos la densificación, la verticalización, la renovación urbana y los grandes proyectos de desarrollo.

Ciudad diferenciada

A su juicio, estas condiciones han propiciado fenómenos de gentrificación y el fortalecimiento de patrones históricos de segregación residencial, lo que ha contribuido a la conformación de una ciudad cada vez más diferenciada socialmente.

Al inicio de la conferencia, Domínguez Aguilar señaló que en las últimas dos décadas Mérida ha experimentado un proceso sostenido de crecimiento urbano, caracterizado por la expansión territorial, el dinamismo inmobiliario y su proyección como ciudad competitiva.

Este crecimiento responde a dinámicas económicas y circuitos de acumulación que trascienden el ámbito local, explicó.

También sostuvo que los estudios urbanos sobre Mérida no han profundizado lo suficiente en la relación entre el modelo de desarrollo urbano y los procesos de mercantilización.

La investigación se planteó dos preguntas centrales: ¿cómo se ha insertado Mérida en las dinámicas contemporáneas de mercantilización del desarrollo urbano en América Latina? y ¿qué transformaciones urbanas han surgido como resultado?

En su análisis abordó conceptos como capitalismo neoliberal, urbanismo neoliberal y mercantilización del desarrollo urbano, entendido este último como el proceso mediante el cual la producción, gestión y organización del espacio urbano se orientan cada vez más por criterios de rentabilidad y captura de plusvalías.

Además, indicó que este fenómeno se sustenta en tres dinámicas interconectadas: la expansión y financiamiento de los negocios inmobiliarios, la reconfiguración del papel del Estado y la intensificación de la competencia entre ciudades.

También expuso que los flujos de inversión inmobiliaria, tanto locales como foráneos, han aumentado considerablemente, especialmente en zonas de alta plusvalía.

Asimismo, describió una creciente sofisticación de la ingeniería financiera inmobiliaria, que incluye etapas de predesarrollo, construcción, comercialización y transformación del capital.

Entre las estrategias utilizadas para maximizar rentas y plusvalías mencionó las preventas, las alianzas con propietarios de terrenos y entidades bancarias, la gestión del inventario inmobiliario, la digitalización de trámites, el marketing especializado, los esquemas de rentas garantizadas, el modelo Airbnb y la promoción de certificaciones ambientales como EDGE y LEED.