Anteayer viernes 29, a las 3:24 de la tarde, apenas ocho minutos después de que en la versión digital del Diario se publicara una nota sobre el robo de energía detectado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en Kanasín, las luces se apagaron.
Lo que parecía un apagón común por la lluvia torrencial que azotó Mérida se terminó convirtiendo en una crisis de casi 23 horas que paralizó al Centro Histórico, dejando pérdidas millonarias y exponiendo la fragilidad de la red eléctrica.
Afuera, la intensa lluvia ya comenzaba a provocar inundaciones y afectaciones en distintos puntos del Centro. Adentro, el corte de luz fue recibido inicialmente con calma; no era la primera vez que la zona del Centro Histórico se quedaba sin suministro y el servicio solía restablecerse en cuestión de horas. Sin embargo, esta vez sería diferente: la falta de energía se prolongaría casi un día completo en toda esa área de la ciudad.
Mientras numerosos comercios, hoteles y pastelerías de la zona tuvieron que bajar sus cortinas, en las instalaciones de este periódico la historia fue otra.
Segundos después del corte, las plantas de emergencia entraron en funcionamiento. Apenas minutos después del corte, los lectores ya podían consultar en la página web la caída de una marquesina en un comercio cercano, uno de los primeros incidentes derivados de la tormenta.
De acuerdo con Alejandro Gorocica Sánchez, coordinador de Mantenimiento de Grupo Megamedia, el edificio del periódico permaneció sin suministro de la red eléctrica desde las 3:24 de la tarde del viernes hasta las 2:20 de la tarde de ayer sábado; casi 23 horas consecutivas.
Durante ese tiempo, tres plantas de emergencia mantuvieron la operación del inmueble. La prioridad fue administrar cuidadosamente el combustible.
Para ello, se apagaron equipos no esenciales y se redistribuyeron las cargas eléctricas para dejar fuera de operación una de las plantas y disminuir el gasto del diésel. Aunque a partir de las 3 de la madrugada fue necesario apagar los aires acondicionados, modificando las condiciones habituales de trabajo dentro del inmueble.
Para mantener en marcha los generadores, se contrató un suministro extraordinario de combustible entre el mediodía y las primeras horas de ayer sábado por la tarde. En total se consumieron 3,200 litros de diésel, con un costo aproximado de $90,000.
Para Gorocica Sánchez, quien suma 35 años de trayectoria en la empresa, la magnitud del incidente no tiene precedente.
“Yo llevo aquí en la corporación 35 años y nunca había pasado algo así”, afirmó.
Mientras el Diario lograba operar en modo de contingencia, la realidad para varios negocios del Centro Histórico era devastadora. Hoteles, panaderías, pastelerías y comercios locales acumularon pérdidas económicas.
Los comerciantes expresaron su preocupación por la pérdida de productos perecederos y las dificultades de los turistas, atrapados en habitaciones de hotel sin ventilación con una temperatura de más de treinta grados, en promedio.
Con base en información recabada en la zona, la falla se originó en dos registros subterráneos ubicados en las esquinas de las calles 58 con 65, y 65 entre 60 y 62.
Ayer sábado a la 1 de la tarde, la CFE justificó la tardanza argumentando que el nivel del agua impidió las maniobras.
“Personal de CFE ya está en el sitio. Debido al nivel del agua, el personal tenía que esperar para hacer las reparaciones. Fue un problema en un registro, por lo que no había manera de trabajar con la inundación”, informó la paraestatal en una breve respuesta.
Gorocica Sánchez indicó que los problemas en esos registros ya se habían presentado en años anteriores, y que incluso, en aquel entonces personal de la CFE había dicho que el fallo era por falta de mantenimiento.
Al final, las plantas de emergencia permitieron que el periódico cumpliera su misión de informar en medio de una de las jornadas más complicadas que ha vivido el corazón de Mérida en los últimos años.— IVÁN CANUL EK
Afectaciones Comercios del Centro Histórico
El torrencial diluvio registrado anteayer viernes afectó a numerosos establecimientos.
Inundaciones
Por la tarde, la intensa lluvia ya comenzaba a provocar inundaciones y afectaciones en distintos puntos de la zona céntrica.
Calma, al principio
El corte de luz fue recibido inicialmente con calma; no era la primera vez que la zona del Centro Histórico se quedaba sin suministro y el servicio solía restablecerse en cuestión de horas.
Actividad paralizada
Sin embargo, esta vez sería diferente: la falta de energía se prolongaría casi un día completo en toda esa área de la ciudad, lo que paralizó la actividad comercial.
