Vuelve el esplendor a Kikil

Iglesia sin techo se transforma en recinto cultural

Ernesto Zavala ejecuta su música andina, en la comisaría de Kikil
1 / 7


Ernesto Zavala ejecuta su música andina, en la comisaría de Kikil
Espectadores aplauden unos de los espectáculo presentados el domingo dentro de la antigua iglesia de Kikil. A la izquierda, un sacerdote maya convierte a un campesino en "waay mis"
El ballet Mexicanarte, que cautivó a los presentes con su habilidad para combinar baile y música prehispánicos. A la izquierda, los jóvenes danzantes vestidos con ropa prehispánica durante su presentación en la ceremonia del Cha-chaac, que se realizó el pasado domingo en la antigua iglesia de Kikil, Tizimín
La antigua iglesia de Kikil fue el majestuoso escenario donde Ernesto Zavala y su grupo condujeron a los espectadores a un viaje maravilloso por la música andina. Debajo, el ballet folclórico infantil de Espita


KIKIL, Tizimín.- Como parte de la ceremonia del Cha-chaac, realizada el domingo 23, la antigua iglesia fue escenario para un espectáculo cultural.

Una danza prehispánica, jaranas y la música andina de Ernesto Zavala y su grupo hicieron pasar un rato agradable a visitantes y familias, sobre todo tizimileñas.

A las 5 de la tarde se inició la segunda parte de la fiesta en Kikil, el evento cultural que realizó la Canaco, el cual fue abierto por los niños del coro de Yitzad il Kay.

Luego le tocó el turno a Ernesto Zavala y su grupo, quienes con música andina llevaron a los espectadores a un viaje por varios países de América del Sur.

En la iglesia

El interior de la iglesia destechada se pintó de color. Al principio parecía que el evento no iba a tener mucho público, pero después de las 6 de la tarde la gente comenzó a ocupar los mejores lugares.

Un poco después incluso fue necesario llevar más sillas porque las personas seguían llegando.

Jaranas de Espita

Por primera vez se presentó el grupo folclórico infantil “Raíces espiteñas”, cuyos integrantes levantaron el ánimo de los espectadores y los pusieron a bailar jaranas.

Durante casi media hora, el grupo de niños ofreció unas cinco jaranas y su actuación fue una de las más aplaudidos de la tarde.

También hicieron su presentación jóvenes danzantes del ballet Mexicanarte, quienes dejaron boquiabiertos a la gente con sus habilidad para combinar baile y música prehispánicos.

En las pausas del espectáculo, la gente ponía la mirada hacia arriba y a los costados para admirar las viejas paredes de la iglesia.

La música y la danza hicieron que este antiguo edificio cobre vida.

Pero el momento más esperado de la noche fue la obra de teatro del grupo Tumben Kíin, con la interpretación de la leyenda maya del “wáay mis”. La trama de la obra cuenta la historia de joven mestiza que se quería casar, pero su padre exigía que el novio pagara la boda, lo que implicaba para el galán trabajar arduamente en el campo para conseguir dinero.

La gente estaba muy atenta a las escenas, sobre todo cuando el novio consigue que un brujo lo convierta en gato para estar cerca de su amada Lupita, sin pensar que su padre al descubrirlo, le dispararía a matar.

Los espectadores se quedaron con ganas de ver más, pues la obra finalizó cuando la hermosa mestiza se quedó esperando -como lo hacía todas las noches- a que apareciera su novio, quien ya había muerto.

Los participantes recibieron un reconocimiento de Gerardo Vidal Cruz, líder de la Canaco.- WENDY UCÁN CHAN

Programa

Música coral. Los niños del coro Yitzad il Kay abrió el programa cultural a las 5 p.m.

Andina. Luego, Ernesto Zavala y su grupo hicieron, con música andina, un viaje por países de América del Sur.

Jaraneros. El grupo folclórico infantil “Raíces Espiteñas” animó a los espectadores con un repertorio, muy aplaudido, de cinco jaranas.



Volver arriba