Ya no puede vender sus cocos, por enfermedad

Ya no puede vender sus cocos, por enfermedad

Un vallisoletano se siente agradecido con sus sobrinos

Pedro Azcorra Rivero, vecino de Valladolid, de 70 años, aún puede caminar con un bastón, pero casi no puede ver ni escuchar

VALLADOLID.- Pedro Azcorra Rivero, de 70 años, conocido en toda la ciudad por su peculiar grito de “Hay cocos”, que lo identificaba cuando vendía, hoy se encuentra enfermo y ya no puede salir de su casa.

En abril fue operado porque iba perdiendo poco a poco la vista. A pesar de que los doctores dijeron que la operación fue un éxito, Pedro Azcorra comenta que no sintió ningún cambio, ni para bien ni para mal.

A pesar de que no podía ver bien, cuando era de día alcanzaba a distinguir los autos y a las personas que se le acercaban para comprar.

Lo que hizo que dejara la venta fue que perdió poco a poco la capacidad de escuchar. “Me llamaban las personas para comprarme cocos y yo no lo escuchaba y seguía mi camino, por eso casi ya no vendía”, recuerda.

A diario vendía unos 20 cocos, a 10 pesos cada uno. Para él era una buena ganancia ya que vive solo y solo tenía que cubrir sus gastos.

Antes de enfermarse, además de vender cocos, también criaba gallinas para posteriormente venderlas. Ahora ninguno de estas dos actividades realiza.

Él nunca se casó, pero tuvo dos hijos con una pareja que tuvo en su juventud.

Cuando era joven ganaba bien y tenía dinero. En esos tiempos su única debilidad eran las mujeres, con ellas gastaba todo su dinero, le gustaba tener muchas parejas, según admite.

Este tipo de vida hizo que nunca se acercara a sus hijos, quienes ahora están distantes y casi nunca los ve.

Sus sobrinos se encargan de atenderlo y se siente contento ya que nunca le falta comida. De vez en cuando le dan ganas de salir a la calle, ya que extraña andar por toda la ciudad como lo hacía cuando vendía cocos.

“Le agradezco a Dios por tener muchos sobrinos y que ellos vean por mí, ellos me traen mi comida y se van turnando para venir a atenderme y a visitarme”, dice.

Él vive en una casa de 5 metros de frente por 3 de fondo, con techo de lámina. Casi no tiene nada dentro de la vivienda. Está ubicada en la calle 36 entre 49 y 47 en la colonia San Juan. A veces siente frío y le gustaría tener una cama pero no cuenta con el dinero para comprarla.

Tiene una terraza con muchas maderas y mucho aserrín tirado, ya que la rentaba como carpintería.

Pedro Azcorra dice que muchas personas le han querido comprar su casa, pero que no la vende porque no tendría donde vivir. Además, piensa dejársela a sus sobrinos como agradecimiento porque ellos ven por él ahora. Tenía un dinero ahorrado, pero se le fue gastando en doctores y medicinas, por diversas enfermedades que lo aquejan.- DAVID OSORIO MARFIL




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