Una ranchería fantasma

En San Antonio, Valladolid, no tienen ni tienda

Guillermo Cupul Dzul muestra el camino que recorre para llegar a su escuela en San Antonio. Cuando llueve, queda enlodado y se ensucian

SAN ANTONIO, Valladolid.- Sin gente en las calles, ni un lugar donde se concentren los pobladores, esta comisaría se asemeja a un pueblo fantasma.

Las 20 familias que viven en esta población se ayudan entre ellos mismos, porque saben que el apoyo únicamente llega cada tres años, en las campañas electorales, según comentan.

Esta comisaría tiene unos 70 habitantes. Todos se consideran como si fueran familiares y cuando hay fiestas o convivios asisten todos.

En esta población no hay ninguna tienda y todos viven de su milpa.

Enrique Dzul Cauich comenta que ahora en vacaciones todos los niños de la población se la pasan encerrados en sus casas.

“No hacen nada; si hicieran un parquecito en esta población, los chamacos serían felices porque tendrían a dónde ir a jugar y no estarían encerrados”, añade.

En cuanto a seguridad, dice que nunca llega la Policía a esta población pero la relación entre todos los habitantes es muy buena ya que dicen ser “familia” y entre todos los hombres se encargan de cuidar a mujeres y niños.

“Cuando llega una persona desconocida o sospechosa, entre todos salimos a interrogar por qué esta acá”.

Dzul Cauich dice que los de la población viajan cada dos meses a Valladolid cuando tienen que hacer los pagos de electricidad y agua potable.

Tienen un cuarto en la población en el cual cada semana llega un doctor a hacer revisión a los pobladores.

María Cen Abán dice que desde la campaña pasada no llegan las autoridades. “El último apoyo que tuvimos fue cuando nos hicieron la entrada hace tres administraciones (en época de Mario Peniche Cárdenas) y hace como 10 años que nos pusieron corriente”, señala.

Cen Aban dice que a veces cuando es Día de las Madres o Día del Niño el comisario de Tikuch lleva regalos a la población y le da un detallito a casi todos los habitantes.

Guillermo Cupul Dzul, un niño de 9 años que camina en la calle caminando, comenta que está en cuarto grado de primaria y que de grande quiere ser doctor. “Quiero ayudar a las personas más necesitadas y pobres para curarles sus enfermedades”, dice.

En su escuela, manifiesta, en el mismo salón están los alumnos de los grupos de 5o. grado de primaria.- DAVID OSORIO MARFIL

De un vistazo

Peligro. El niño Guillermo Cupul Dzul comenta que los baños de su escuela son muy peligrosos porque están altos y las escaleras están bastante deterioradas.

Lodazal. También señala que en el camino para llegar hasta su escuela es puro camino de tierra y cuando llueve llegan enlodados.

Guillermo Cupul dice que estas vacaciones se la pasa jugando “busca busca” con los niños de la comunidad, ya que no tienen otra cosa para hacer.



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