Transformación por la fe

Testimonio de un vallisoletano que se libró del alcohol

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VALLADOLID.- Conoció el bajo mundo a causa del alcohol; perdió su trabajo y a su esposa, deliró muchas veces e inclusive atentó contra su vida.

Raúl López Crisantos, conocidó como “Treviño”, nació el 31 de julio de 1957; con su oficio de albañil construyó un hogar, pero el alcohol lo llevó a perder casi todo.

A los 14 años de edad probó la cerveza. “Lo hice para ver qué se siente, sentí que me ponía alegre y me quitaba lo aburrido”, evoca.

“A causa del alcoholismo tuve varios fracasos y traiciones; mi mejor amigo me engañó con mi esposa”, dice Raúl López.

Intento de suicidio

En una ocasión quiso ahorcarse, ya no soportaba su situación, según dice.

“Apenas salía el sol y pensaba en tomar; me reunía con mis cuates, los que andan cargando sus costales por las calles, gente que también está perdida por el alcohol.

“Muchas veces me escondía en lotes baldíos con mis cuates para seguir tomando; uno de esos lugares es el predio que está frente al mercado municipal Donato Bates, conocido como El Zacatal.

“Allí dormía y me amanecía; otras veces pedía refugio en casa de mi mamá, pero en horas de la madrugada me levantaba y me salía para seguir buscando donde tomar”, relata “Treviño”.

Cuenta que muchas veces deliró, veía gente imaginaria que se accidentaba.

“Llegué a pedir limosna para comprar alcohol del barato, aunque me hacía ver demonios.

“Para comer, me acercaba a los botes de basura del mercado municipal, donde encontraba frutas y verduras que lavaba; hasta retacería de carne de res y puerco preparaba en caldo”.

Raúl López pisó lugares de rehabilitación, desoyó consejos de papás y gente que lo aprecia. “Por un oído me entraba y por el otro salía”.

Sin embargo, dice, Dios le tocó el corazón hace dos años y desde entonces dejó por completo el alcohol.

Ahora vive trabajando dignamente y llevando el mensaje de exhortación y de amor a cuanta persona tiene oportunidad de hablarle.

¿Cómo se convirtió? Virgilio Abán Pool, un vecino, lo invitó asistir al templo “Jesús de Nazaret”, ubicado en el fraccionamiento Jardines de Oriente, a un costado de la secundaria “José Inés Novelo”, en donde al escuchar la palabra de Dios, su corazón fue tocado.

“Estoy agradecido de haber sido rescatado de las garras del alcohol, tuve muchas terapias, pero la mejor fue la que me dio Dios al entrar en mi corazón”, dice.

Raúl López Crisantos manifiesta que ahora vive tranquilo y se siente feliz .

Él da su testimonio con la firme intención de que aquellas personas que estén sumidas en el alcohol o piensen que la felicidad es imposible para ellos, se den cuentas de que hay caminos de esperanza.

Los invita a levantarse, acercarse a Dios y atreverse a pedir ayuda. “Cristo los escuchará y los librará de la esclavitud del alcohol”, afirma López Crisantos.-Nicolás Ku Dávila



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