Sufren pero sonríen

Familia sobrevive en Valladolid con 100 pesos al día

Nancy Pech Chan cocina los frijoles. A la izquierda, Luisa Balam Puc con sus nietos dentro de su casa en Valladolid, en la calle 49 de la colonia San Francisco de Valladolid, por la salida a Tixhualactún

VALLADOLID.- La vida no es fácil para Luisa Balam Puc, de 60 años, a quien desde hace 26 años el destino le arrebató a su esposo en trágico accidente. Hace apenas dos años, de nuevo perdió a un ser querido, a un hijo.

“La vida es mejor cuando tienes dinero para comer o para vestir”, dice la mujer, viuda desde hace 26 años.

El esposo respondía en vida al nombre de Lorenzo Noh Mazún. Cuando él murió, ella se hizo cargo por completo de sus dos hijos, José y Francisco Noh Balam.

Desde que tenía 17 años, Luisa trabajaba en casas ajenas como empleada doméstica y con eso sacó adelante a sus hijos.

La tragedia llegó de nuevo su vida hace poco más de dos años, cuando falleció su hijo Francisco Noh Balam, quien dejó viuda a Nancy Pech Chan, de 32 años, y a tres niños: Reyes, de 12 años; Karla, de 11 años, y Wílliam Noh Pech, de 5 años.

Mayahablante

Luisa Balam es mayahablante y, aunque entiende el español, con trabajo lo pronuncia, es por ello que siempre se encuentra con barreras para conseguir empleo. Ahora ya no puede trabajar fuera.

Los dos niños más grandes, Reyes y Karla Noh, estudian la primaria y dependen de su abuela y el tío José Noh Balam, de 36 años, quien trabaja como “cerillo” en un súpermercado. Tampoco puede conseguir otro empleo, por la dificultad que le ocasiona el labio leporino, una condición en la cual el velo del paladar presenta una fisura o grieta que comunica la boca con la cavidad nasal, lo que ocasionan dificultades en el habla.

“Nunca pude operar a mi hijo, pues el tratamiento es muy caro y pues la verdad no tenemos dinero; él trabaja de ‘cerillo’ y regresa con 100 ó 200 pesos. Nos trae arroz, frijol y café. También compra útiles de la escuela a los niños”, dice la abuela.

Nancy Pech Chan, nuera de Luisa, habla sobre la manera en que viven: “Mi suegra ya no puede trabajar, tiene las articulaciones de las rodillas desgastadas, con mucho trabajo camina y yo me encargo de cuidar a mis hijos porque están chicos. También cocino con leña o carbón, gracias a mi cuñado que nos trae para comer; él, a pesar de estar enfermo, trabaja y nos ayuda”.- Víctor Novelo Loría




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