“Ricos de corazón”

Pareja comparte en Valladolid su valor y fortaleza

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La casa de los esposos María Sixta Noh Ucán y Gregorio Ucán Mex, en la calle 76 entre 33 y 35 de la colonia Emiliano Zapata de Valladolid
María Sixta Noh Ucán con sus nietos. A la izquierda, con Gregorio Ucán Mex. La familia vive con escasos recursos económicos pero se sienten ricos en amor y se sienten animados a pesar de las dificultades y la enfermedad. Lleva 55 años de casados
A la derecha, María Sixta Noh Ucán muestra su cocina que ya se ve antigua y como que va a derrumbarse. Según comenta, con unas láminas de zinc podría repararse y quedar "como nueva". Debajo, con su esposo, Gregorio Ucán Mex, en su casa de Valladolid


VALLADOLID.- Sentado en la puerta de su casa, Gregorio Ucán Mex comenta lo difícil que es sobrevivir cuando una embolia ataca el cuerpo, pero lo fácil que es cuando uno tiene a alguien a su lado.

“Hace 10 años que me atacó la enfermedad; antes no podía moverme pero con la ayuda de mi esposa pude recuperar un poco la movilidad”.

Con 77 años de edad, dice que está “fregado” porque no puede hacer nada.

“Me gustaría ayudar a mi esposa trabajando, pero desde la silla de ruedas no puedo. Con trabajo comemos”.

María Sixta Noh Canul invita a conocer su cocina donde se percibe el olor a frijol

“Es lo que llevamos comiendo durante un mes, cuando cobramos el apoyo de ’70 y Más’ comemos un poquito de carne”.

La mujer, de 71 años, dice y demuestra que ama a su esposo aunque esté enfermo.

“La enfermedad no es una barrera para nuestro amor, ni siquiera la pobreza en la que estamos. Con la ayuda de la Virgen María saldremos adelante”, confía.

Ellos viven en la calle 76 entre 33 y 35, en una de las primeras casas de la colonia Emiliano Zapata.

En una fiesta

Todavía recuerda cómo se conocieron. “Antes no existían los bailes, el cine y los parques. sólo las fiestas. En una ocasión cuando fui a Ebtún a la fiesta que es el 24 de agosto, ahí la conocí, nos enamoramos y aún lo estamos”.

A primera vista, María y Gregorio denotan seriedad pero cuando el diálogo comienza, las risas y los chistes relucen en la conversación.

María solo habla maya, no aprendió español, a diferencia de Gregorio, que se expresa en las dos lenguas.

María dice que los jóvenes de ahora no se deben apenar de hablar maya, sino que al contrario deben estar orgullosos de sus raíces.

Ellos tienen seis hijos, dos hombres y cuatro mujeres, quienes los visitan cuando el trabajo se los permite.

“Mis hijos están ocupados, mis nietos y bisnietos nos vienen a visitar, platicamos con ellos y les preparamos algo de comer”.

“Somos pobres de dinero pero ricos de corazón”, dice Gregorio Ucán, oriundo de Xcalacoop, Tinum.

Antes era milpero y lo que él cultivaba era lo que comían sus hijos y esposa.

“Antes no hacía falta la comida en la casa, cultivaba maíz para nosotros y para vender”, recuerda.

A los jóvenes

Gregorio Ucán ve que los jóvenes de ahora no trabajan y que no ayudan a los papás.

“Solamente llegan de la escuela y piden su comida. Ellos deberían ayudar a su mamá a cocinar o a limpiar y lavar los trastes”.

Confiesan que miembros de agrupaciones lo van a ver, les piden la copia de su credencial de elector para otorgarles apoyos, “pero se olvidan y nunca llegan”.

-Si alguien quisiera ayudarle qué pediría -se le pregunta a Gregorio.

Él contesta: “Me gustaría una silla de ruedas (desde la administración de Patricio Patron Laviada le regalaron la que tiene) y, si se puede, unas despensas. o lo que se pueda”.- Arnold Johnatan García MartínezDiariodeYucatán




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