Resignados en Yalcón

Los habitantes ya ni hacen gestiones para pedir apoyos

7_300314p1yalconphoto01

YALCÓN, Valladolid.- Sin apoyos y sin servicios ya se resignaron a vivir los pobladores de esta comisaría. Ya ni hacen gestiones para pedir apoyos. El local del comisariado no se abre desde hace más de 15 días y, según afirman vecinos, el comisario sólo trabaja para su familia.

Esta es una de las comisarías más pequeñas de Valladolid, con unos 230 pobladores y 40 viviendas.

Entrar a la población es algo difícil porque donde se inicia el desvío se construye la segunda etapa del Periférico. Hay que recorrer aproximadamente unos 200 metros de camino blanco para posteriormente avanzar 1 km más en una carretera angosta llena de baches.

José Matilde Tuyub, de 69 años, quien tiene problemas para caminar, se dedica a regar cultivos de tomates, cilantro, limones y rábanos, para que su esposa los pueda vender en Valladolid. Esa es su única fuente de ingresos.

Él y su esposa viven en un callejón donde no hay energía eléctrica. Un vecino les pasa energía mediante una extensión. Cada vez que llega el recibo de luz de su vecino, él le ayuda a pagarlo.

Para tener agua en su casa tienen que caminar dos esquinas y acarrear el líquido en cubetas.

Sin seguridad

“Aquí no hay policías; si se llegara a armar una guerra entre los pobladores, yo tengo mi rifle con el que salía a cazar y ahora lo tengo como un instrumento de emergencia para defender mi casa”, dice José Matilde.

Justo Aguilar Pech, también habitante de la comisaría, dice que por las noches el centro de la población está en la oscuridad.

-Ninguna lámpara funciona desde hace 6 meses; los niños sólo juegan durante el día y por las noches muy temprano sus mamás los encierran para que duerman.

-Cuando hay una emergencia entre los vecinos nos auxiliamos porque no hay policías acá en la comisaría o alguna autoridad que nos pueda estar ayudando. En la madrugada se enferma alguna persona el doctor que vive en el pueblo no los atiende y dice a la gente que regrese al día siguiente.

Justo Aguilar y dos vecinos presentes en la entrevista aseguran que el comisario municipal sólo trabaja para él y para su familia.

-No hace nada por la comisaría, nunca abre el palacio y hay a dónde ir para expresar las necesidades. Ni el nombre del comisario sabemos -dijo un vecino.

El comisario de la comunidad se llama José Rodrigo Caamal Couoh, pero no se encontraba en la comisaría.

-Somos esclavos de la vida, nada más trabajamos mucho para comer poco, no sabemos leer y no tenemos ningún apoyo. El pueblo está limpio porque nuestras esposas lo limpian mientras trabajamos para poder llevarles la comida. Nosotros cuidamos las calles y a los niños -dice Aguilar Pech.

Los habitantes ya no se esperanzan de que las cosas cambien, se mentalizaron a que si quieren salir adelante tiene que ser por ellos mismos.- DAVID OSORIO MARFIL




Volver arriba