Niño con huesos de cristal

Trabajan duro, pero no les alcanza para pagar el tratamiento

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Carmen Osorio Vidal es parcialmente ciega y aún así trabaja por su familia. A la izquierda, Guillermina Bonilla Osorio cambia a su hijo Russell Alejandro, quien necesita cuidados especiales


VALLADOLID.- La suerte del niño Russell Alejandro Chan Osorio, de 4 años, es incierta: nació con la enfermedad de los huesos de cristal y, por tal motivo, le es imposible caminar, pues constantemente se le fracturan los huesos del cuerpo.

Las carencias en las que vive son muchas. Su familia es de escasos recursos y viven al día. Venden comida en la entrada de una universidad.

El papá del niño, Miguel Ángel Chan Osorio, de 25 años, estudia la universidad y ayuda a su mamá con trabajos temporales. Su esposa es la que cocina todos los días para que salgan a vender.

“La vida me bendijo con un bebé especial, aunque nos hacen falta muchas cosas y no tenemos el dinero para darle un tratamiento adecuado; lucho para salir adelante”, dice el papá del menor.

“Todo el tiempo se anda fracturando sus huesitos. Aún así no le reniego nada a la vida, tengo a mis padres que son unos guerreros y, a pesar de todo, nunca me dejan solo”, añade.

El niño se encuentra emocionado al saber que empezará a ir a la escuela, pero la abuela, Carmen Osorio Vidal, está preocupada por el niño, ya que por la enfermedad, la escuela podría ser riesgosa para él.

Quieren pedir permiso para que la mamá del niño se quede en la escuela a cuidarlo. Conseguirían una silla de ruedas, pues es muy difícil tenerlo sólo así.

La familia Chan Osorio tienen una experiencia difícil: Carmen Vidal, la abuela, es ciega del ojo izquierdo, y con derecho ve un 20%. Hace dos años la operaron de la vista, pero los resultados no fueron los esperados.

Además, ella se tiene que hacer diálisis todos los días, ya que sus riñones no funcionan correctamente. Sin embargo, todo eso no le impide levantarse temprano y salir a trabajar. Vende comida a un costado de la entrada del Centro Universitario de Valladolid (CUV), con su esposo, Pedro Chan Mejía, de 58 años, y su nuera Guillermina Bonilla Osorio, de 24 años.

“Todos los días me tengo que hacer diálisis porque mis riñones no funcionan; me la paso conectada a la máquina que me dieron en el Seguro Social durante nueve horas; me han dicho que no debo trabajar ni hacer esfuerzos; además, no veo, pero no puedo quedarme sin hacer nada, tengo que mantener a mi familia, juntar para mis medicamentos y para los de mi nietecito que es un niño de cristal”, comenta la señora Osorio Vidal.

“Viva de milagro”

“Hace cuatro meses me puse muy enferma, estuve internada varios días, de milagro sigo viva. Los médicos me regañaron porque no debo trabajar, pero no puedo dejar de hacerlo, mi familia lo necesita y yo también”, agrega Carmen Osorio, conocida como “la tía carnitas” entre los universitarios.

“Los jóvenes me ven con mis lentes y dicen qué ando muy ‘fashion’ vendiendo; les digo que no veo, pero no por eso voy a demostrar tristeza, tengo que ser fuerte y contagiarme con la alegría de ello”, dice Carmen Osorio.

La familia vive en la calle 47-B entre 8 y 12, en la colonia San Francisco.- VÍCTOR NOVELO LORÍA




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