Necesita una silla de ruedas y audífonos

"Ojalá, Diosito se acuerde de mí", dice nonagenario

Todos los días, Mirza Itzá Tuyub lleva la comida a su papá  en humilde cocina, en Tikuch, Valladolid. Cipriano Itzá  camina con dificultad

TIKUCH, Valladolid.- Cipriano Itzá y Mazún, de 90 años de edad, vive en condiciones precarias, pues además de no tener la solvencia económica para mantenerse, tampoco puede caminar por el reumatismo que padece.

El nonagenario, quien vive en la calle 18 con 15 de esta comisaría de Valladolid, perdió la sensibilidad y la fuerza de los pies como consecuencia del reumatismo.

Itzá y Mazún vive solo, pues hace cuatro años que su esposa falleció. Tuvo cinco hijos, aunque sólo dos lo tienen en cuenta y lo van a visitar con regularidad.

Su hija Mirza Itzá Tuyub, de 53 años, todos los días le lleva la comida a su casa y lo va a visitar al menos tres veces al día para ver cómo se encuentra y no dejarlo completamente solo.

“Siempre he querido llevar a mi papá a vivir a mi casa, pero él no quiere. O por lo menos sacarlo a pasear en el parque un rato para que se distraiga, pero no tenemos la manera de moverlo. La verdad necesita una silla de ruedas para poder manejarse, pero es muy cara y no podemos comprársela”, dice su hija.

A pesar de que Mirza Itzá Tuyub hace todo lo posible porque su papá viva bien, no les alcanza para los medicamentos e incluso hay días que tiene que ver la manera de llevarle la comida, pues tampoco tiene mucho dinero y tiene cinco hijos para sacar adelante junto con su esposo Fausto Cumul y Ku, de 53 años de edad.

“Yo trabajo en el campo y lo poco que gano sirve para mantener a mi familia y ayudamos a mi suegro porque lo necesita y él no puede trabajar”, explica el marido.

“Como veía que no podía caminar, le hice un bastón con tubería y otro con madera, para que se trate de apoyar, pero aún así con trabajo logra ponerse de pie.

“Con mi papá vive mi hermanito Jorge, pero se va a hacer su milpa cerca de Cancún y tarda una semana o quince días para regresar y por eso mi papá se queda solo”, recalca Mirza Itzá.

Cipriano Itzá siempre fue un hombre trabajador y ahora se le agravó la situación porque además de necesitar una silla de ruedas para tener facilidad de movimiento, requiere un aparato auditivo, que le ayude, pues los médicos le detectaron que ya perdió un 70% de la capacidad auditiva.

“Ojalá, Diosito se acuerde de mí y me ayude a escuchar bien; también me gustaría tener una silla de ruedas para mover solo y no tener que esperar que venga mi hija para que yo me pueda levantar”, expresa Itzá y Mazún.- VÍCTOR NOVELO LORÍA




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