Joven con ganas de superarse

Deja las drogas, estudia y trabaja, en Valladolid

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VALLADOLID.- Las malas amistades y no seguir los consejos que le daban sus familiares llevaron a Felipe a la perdición. Cuando se dio cuenta del mal rumbo al que se dirigía, decidió internarse en un centro de rehabilitación para recuperarse y salir adelante. Ahora es universitario y se dedica vender globos para tener ingresos.

Felipe Silva Puc es un joven de 26 años que se dedica a la venta de globos, un negocio de su familia desde hace más de 15 años.

El joven vive con su mamá, Guadalupe Puc Aldana, y su hermano menor, Christian.

Desde los 9 años empezó a vender globos en esta ciudad, un oficio que le enseñó su padrastro que era de Guanajuato; él le enseñó a elaborar el producto que vende. A los 12 años ya era el encargado del negocio.

El vendía y con lo que ganaba se ayudaba para estudiar la secundaria. Cuando pasó a la preparatoria le dejó el negocio a su mamá porque él ya se había empezado a enrolarse con sus amigos y no lo podía atender.

Felipe dejó la preparatoria y decidió irse a vivir a Cancún para buscar algún trabajo ahí.

A los 20 años terminó la preparatoria abierta y se puso a buscar trabajo ya siendo un bachiller.

Tiempo después cayó en el ambiente y en los vicios de las drogas y el alcohol, sobre todo en Cancún, en parte por las malas amistades.

Pesaba 60 kilogramos y su cuerpo ya no le respondía igual por todo lo que ingería.

Fue en 2012 cuando con la ayuda de la familia decidió Felipe internarse en un centro de rehabilitación, donde estuvo cuatro meses.

Al salir de rehabilitación decidió buscar ayuda espiritual en la Hacienda “Santa María” y dice que eso fue lo que lo ayudó a darse cuenta lo que él valía como persona.

“Los caminos que pude haber tenido eran el hospital, la cárcel o la tumba; elegí la vida”, dice Silva Puc.

Al sentirse recuperado se alejó de las malas amistades que tenía para no volver a caer en lo que eran las adiciones y empezó desde cero con su negocio de los globos.

Ahora le echa más ganas y tiene una mentalidad diferente.

En agosto de este año, con el apoyo de su mamá, decidió entrar a la universidad para estudiar la licenciatura de Derecho, porque quiere ayudar mejor a otras personas y ganar algo justo. Él quiere tener su despacho para ser su propio jefe.

Felipe asegura que cuando sea abogado los fines de semana y en sus ratos libres seguirá vendiendo globos porque para él este oficio no es una vergüenza, es lo que ha ayudado a su familia y a él a salir adelante.

Para costear sus estudios se ayuda de la venta y su mamá lo ayuda con lo poco que le puede aportar. Dice que muchas veces sufre al ver que sus amigos tienen “lonch” y él no tiene ni para sacar sus copias, aún así él sabe que saldrá adelante.

Trabaja en las mañanas antes de ir a la escuela y cuando sale a las 8 de la noche va a su casa por más globos para seguir vendiendo.

Felipe Silva le aconseja a todos los jóvenes que le hagan caso a sus papás. “Si ellos les dicen las cosas es porque saben los peligros que pueden llegar a correr los hijos; que no se dejen llevar por las malas amistades porque pueden pagarlo muy caro”, dice.

“En mi vida tropecé muchas veces y ya estuve en el suelo; sin embargo, la vida me dejó salir adelante y no pienso volver a caer”, dice.- David Osorio Marfil




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