Batalla diaria por mantener a sus hijos

Universitarios le ofrecen trabajo en casas de Valladolid

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VALLADOLID.- La presencia de jóvenes universitarios foráneos en la ciudad ayuda a la economía de la ciudad. Así se puede comprobar en el caso de una familia de la comisaría de Kanxoc.

María Hilaria May May, de 38 años de edad, es madre de tres adolescentes, Alma Beatriz, Cristian Adán y Ronaldo Canché May, de 15, 13 y 12 años, respectivamente.

Tras el abandono de su esposo, Silvano Canché Noh, se hace cargo sola de sus tres hijos. No es fácil, porque no tiene trabajo. Esto la lleva a buscar casas o departamentos donde viven jóvenes universitarios en Valladolid para hacer la limpieza.

“A mí no me importa que me haya abandonado mi esposo, yo a mis hijos los quiero mucho; si su padre no los quiere, yo los voy a sacar delante de cualquier forma”, dice María Hilaria, con tristeza en el rostro, pero con determinación en la voz.

Ella tiene que viajar desde Kanxoc, una comisaría perteneciente a Valladolid, para conseguir trabajo como empleada doméstica en casa de jóvenes universitarios foráneos, pues afirma, solamente ahí le dan trabajo.”Yo ando buscando a muchachos que quieran que les limpie su casa, casi siempre me hablan los que no son de Valladolid; entre ellos mismos me recomiendan para que vaya a la casa de sus compañeros, pero pues es una vez cada semana o cada 15 días, por eso donde me digan, yo voy”, aclaró.

Poca paga

Por cada trabajo que hace le pagan de 80 a 100 pesos, pero no es sueldo seguro, sobre todo en las fechas de vacaciones, debido a que la mayoría de los jóvenes universitarios viaja para visitar a sus familias y ella se queda sin trabajo.

Sara Montiel Arévalo y su novio Mizael Jiménez Beltrán aseguran que es una señora muy amable y trabajadora, que desde un principio sintieron confianza hacia ella. Cada semana la llaman para que vaya a limpiarles el departamento.-Recuerdo que la primera vez que la hablé yo estaba saliendo del súper y ella se acercó a mí, yo pensé que lo que quería era dinero; me sorprendió al decirme que si tenía trabajo para ella, y pueda ganar su dinero, que no había comido nada en todo el día y además tenía tres hijos que tampoco habían comido -mencionó la joven Montiel Arévalo. Y ahora ya lleva limpiándonos el departamento desde hace dos años, y también va a la de otros amigos, pero pues es un día a la semana.

Alma Beatriz y sus dos hermanos menores, Cristian Adán y Ronaldo Canché May, también trabajan; ella limpia casas junto con su madre y los niños trabajan chapeando patios en las casas.

Todos están estudiando y, aunque con mucho esfuerzo, pueden pagar sus estudios.

Alma Beatriz asegura que desea seguir estudiando y superarse, para demostrarle algún día que vuelva su papá, que no necesitaban de él.

“Muchas veces regreso llorando de la escuela porque me piden útiles caros y mi mamá no los puede comprar, además mis hermanitos también tienen gastos y pues todos trabajamos para salir adelante”, dice Alma Beatriz.- VÍCTOR NOVELO LORÍA




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