Piden lluvias en Tzucacab

Una tradición se mantiene entre pocos ejidatarios

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Campesinos del ejido Esperanza, en Tzucacab, observan el altar con las ofrendas para los dioses mayas. La ceremonia se realizó con una buena participación de adultos y niños
Mujeres observan los contenedores con el k'ool listo para la preparación de la sopa. A la izquierda, el h'men Alfonso Chablé durante la ceremonia maya
Campesinos al despedazar los panes para la sopa, un joven mezcla los ingredientes, las ofrendas listas en el altar y los niños que acudieron a la ceremonia maya


TZUCACAB.- Como cada año los productores del ejido Esperanza realizaron en días pasados el Ch’achak, un ritual maya que forma parte de una antigua tradición que se utiliza para pedir lluvias.

De esta manera los campesinos piden a los dioses que no falten las precipitaciones para que puedan lograr sus cosechas ya que el año pasado pasaron por una difícil situación cuando la mayoría perdió su cosecha.

En este ejido trabajan unos 40 campesinos, sin embargo, menos de la mitad participa en la ceremonia maya.

Hay quienes dejaron de creer en estas costumbres y algunos dicen que se tratan de cultos para el mal.

Los que consideran que es necesario continuar la tradición hacen un esfuerzo por preservarla y se la heredan a sus hijos.

En esta ocasión los productores que participaron son: Pedro Hoil Hoil, Artemio Moo Cauich, Pedro Hoil Grajales, Luis y Teófilo Navarrete, Miguel Hoil Uluac, Miguel Ángel Moo Mukul, Eduardo Ku, Joaquín Tolosa, Felipe Pech González, Abundio Chablé y los hermanos Luis Alberto, Carlos, Felipe y Eugenio Moo Mukul.

A pesar de la escasa participación de ejidatarios, hay otras personas del municipio que creen en la ceremonia y los apoyan en la elaboración de las ofrendas.

El sacerdote maya (h’men) Alfonso Chablé, de Peto, fue el encargado de elevar las plegarias a los dioses.

Las risas de los niños y mujeres que participan en la actividad no se hicieron esperar durante el convivio.

Productores de edad avanzada señalan que este tipo de ceremonias se deben realizar en medio de alegría para que las ofrendas sean recibidas, lo que significa que se hace de corazón y no por obligación.

Aseguran que cuando hay molestia y energía negativa durante la ceremonia las ofrendas no son recibidas por los dioses mayas.

La ceremonia se realiza cada año y se trata de involucrar a los niños para que en el futuro ellos se encarguen de darle continuidad.

En cuanto al costo, los campesinos indican que entre todos los participantes colaboran para comprar los ingredientes para los alimentos.

En esta ocasión participaron decenas de personas, en su mayoría niños, quienes luego de que el sacerdote terminó con el ritual tuvieron la oportunidad de degustar los alimentos.- Miguel Ángel Moo Góngora




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