Zoológico sin trenecito

En Tizimín nadie da razón de la falta del servicio

Arriba, niños disfrutan del tobogán que se encuentra en la parte delantera, a la derecha de la entrada principal, del zoológico de Tizimín, ayer. A la izquierda, familias en espera de que llegara el trenecito. Al fondo, el tinglado que funciona como estación
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Arriba, niños disfrutan del tobogán que se encuentra en la parte delantera, a la derecha de la entrada principal, del zoológico de Tizimín, ayer. A la izquierda, familias en espera de que llegara el trenecito. Al fondo, el tinglado que funciona como estación
Familias conviven y comparten sus alimentos en el zoológico de Tizimín. Los niños extrañaron el trenecito, el cual se mantuvo guardado en un bodega trasera


TIZIMÍN.- Aunque ayer fue uno de los domingos con mayor concurrencia en el zoológico La Reina, el trenecito se mantuvo resguardado en una de las bodegas.

Los trabajadores del parque no daban razón a los visitantes y paseantes sobre la falta del servicio.

Algunas personas que se paraban como haciendo cola en el área donde siempre de estaciona el tren. Esperaban un momento a que llegara, sin embargo después de varios minutos, las personas se retiraban con sus hijos.

Niños que jugaban en el área infantil fueron quienes se dieron cuenta que el tren estaba resguardado en una bodega donde se hacen trabajos de herrería, en la parte trasera del zoológico.

Padres inquietos se acercaron a los empleados a preguntar a qué hora comenzaría a funcionar la principal atracción para los niños pero ni ellos supieron responder.

Entre ellos se decían que no acudió la persona que siempre maneja el tren y precisamente en un domingo con nutrida afluencia.

A pesar de esto, los paseantes no desperdiciaron su domingo familiar y se divirtieron en el tobogán y en los recorridos por el parque.

Pasado el mediodía el zoológico ya estaban recibiendo a más personas. Algunas familias hasta su comida llevaron para pasar el día.

Los esposos Estrada Canul llevó sandwiches, refrescos y hasta botanas para pasar la tarde con sus tres hijos.

Amílcar Estrada Sandoval, vecino de Tizimín, dice que cada domingo sale en familia con esposa e hijos.

Ayer no fue la excepción y antes de salir de casa prepararon los alimentos para llevar al zoológico.

El señor Estrada lamentó que su hijo Omar, de 4 años, no haya podido subirse al tren. Tuvo que complacer a su hijo, para tranquilizarlo, con un paseo a caballo.

“Siempre que hemos venido mi hijo me pide subirse al tren, pero esta vez no lo vimos, dicen que está escondido y que se descompuso; ojalá lo reparen pronto por que muchos niños lo piden, es el mayor atractivo”, dice.- Ricardo Choc Kumul




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