Un ojo café y otro azul

Pierde la vista parcialmente un menor en Tizimín

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TIZIMÍN.- Ángel Alfredo Cupul Medina, de 12 años de edad, perdió parcialmente la vista de su ojo derecho por una travesura.

En una plática en su domicilio -en la calle 48 número 311 entre 33 y 33-A, cerca de la avenida del Progreso-, el adolescente relata cómo fue que el ojo derecho le cambió de color.

-Tenía cinco años. Me estaba quitando de casa de mis papás en el fraccionamiento San José Nabalam -cuenta mientras se mece en una hamaca azul.

-Ese día me dirigía a visitar a mi abuela, por la calle 48, cuando de repente me caí en una zanja que había en el fraccionamiento. Venía brincado y corriendo por el borde de la franja cuando me resbalé… no estaba muy honda, pero tenía agua estancada y había cal en el interior. Cuando salí de la zanja no tenía golpes ni raspones, pero sí me ardía el ojo derecho.

-Creo fue porque me entró cal y agua podrida en el ojo. Como estaba chico, sólo me frotaba la cara. Cuando llegué con mi abuela se lo dije.

María Caamal Uc, abuela de Ángel, presente en el momento de la entrevista, agrega sus recuerdos.

-Cuando vi llegar así a mi nieto, le avisé a su papá, pero no hicieron nada… pensaron que sólo era una irritación.

Con el pasar de los años (siete hasta ahora), la vista de Ángel mermó en el ojo derecho, provocando incluso un cambio de color; el ojo derecho lo tiene color azul y el otro, café obscuro.

La fundación de ayuda ciudadana Fénix ya viajó a la ciudad de Mérida con Ángel. El diagnóstico fue que no hay nada más por hacer. Lo que Ángel presenta en el ojo decolorado es la cicatriz de una fuerte infección que no fue atendida con prontitud.

No va a quedar ciego, podrá seguir con su vida normal, ya se acostumbró.

-Ya no hay dolores, ni irritación -dice Ángel-. Veo como si tuviera un bolsa de naylon gruesa, pero con el ojo izquierdo veo bien.

Ángel Cupul Medina vive con sus abuelos, a raíz de que sus padres se separaron.

Su madre vive en Cancún o Playa del Carmen. “No sé dónde exactamente”, dice Ángel. “Mi papá vive con nosotros, pero todo lo que gana lo gasta en borrachera. Mi abuelo trabaja como velador y mi abuelita se queda en la casa porque le duelen mucho sus rodillas”, añade.- Ermilo Alcalá Dávila

En síntesis

Cae a una zanja

El niño caminaba a casa de su abuela cuando se cayó en una zanja.

Agua y cal

Dentro de la zanja había agua estancada con cal. La mezcla le entró en los ojos.

Una infección

El ojo derecho le cambió de color y perdió la vista parcialmente por una infección no atendida.

Sin remedio

Los médicos le dijeron que ya no tiene remedio el daño.




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