Sangrienta muerte

Hallan el cadáver de "Cuy" en su casa de Tizimín

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María Inés Falcón Perera, esposa del occiso, pregunta al policía municipal "¿Qué pasó? ¿Quién lo mató? A la izquierda, el cadáver del difunto: la mitad del cuerpo quedó sobre su hamaca. De acuerdo con policías, se puede tratar de un accidente


TIZIMÍN.- “¿Quién lo mató? ¿qué le pasó? Es mi marido”, expresó María Inés Falcón Perera al llegar a casa de su esposo, a quien encontraron muerto y en estado de descomposición.

El reporte lo hizo un vecino ayer cerca de las 10 de la mañana. Llamó a la Policía y avisó que de la puerta de un cuarto, en la calle 66 con 51, en la entrada del fraccionamiento los Aguacates, había sangre y olores fétidos.

El lugar era el domicilio de José Sebastián Cauich Mayen, de 76 años (a) “Cuy”. El ahora occiso se dedicaba a la venta de carne de res y animales en pie.

Vecinos comentaron que no lo veían desde hace tres días. Cauich Mayen usualmente salía con su moto o camioneta en las mañanas y regresaba al atardecer.

Después del reporte a la Policía, la calle se llenó de familiares del occiso, unos creían que lo mataron y otros que le había dado un infarto. Sin embargo, los uniformados dijeron que parecía tratarse de un accidente.

La primera en llegar fue María Inés Falcón Perera, esposa del difunto.

“¿Quién lo mató?”

“¿Pero que pasó, quién lo mató?”, repetía una y otra vez. Un familiar se le acercó y le dijo que se calmara, que posiblemente se cayó y se golpeó la cabeza.

María Falcón decía que apenas ocho días atrás lo vio, que él siempre que se sentía mal la llamaba; padecía de la presión y del corazón.

Cuando los hijos de Cauich Mayen llegaron estaban consternados. Nadie sabía lo que pasó.

Más tarde llegaron personal de la Fiscalía y peritos para investigar. Los policías comentaban que “Cuy” se habría caído el martes de su hamaca; tenía la cabeza en el piso entre un charco de sangre y parte de su cuerpo aún estaba sobre la hamaca.

El sitio estaba lleno de moscas y olores fétidos. Ayer en tarde el área continuaba acordonada. -WENDY ARACELLY UCÁN CHAN




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