"Poco a poco se acostumbran a quedarse"

“Poco a poco se acostumbran a quedarse”

Regreso a clases en Tizimín ayuda para tener unos "pesitos"

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Niños a la salida de la escuela primaria Manuel Alcalá y Alcalá, en Tizimín. A la izquierda, algunos de los pequeños que regresaron a clases la mañana de ayer para iniciar con el ciclo escolar 2014-2015


TIZIMÍN.- Con el inicio del ciclo escolar 2014-2015, miles de estudiantes, diversos sectores económicos de la ciudad y el comercio informal, encuentran un respiro ante la difícil situación económica que originó el período vacacional más largo del año.

Padres de familia llevando y trayendo a su hijos de las escuelas fue la imagen común durante el día.

Algunos alumnos de grados escolares avanzados no pudieron ser acompañados por sus familiares en el primer día de clases, quizá por las obligaciones laborales que la mayoría de los padres de familia asumen para sacar poder adelante a sus seres queridos.

Operadores del transporte urbano y colectivo de la ciudad se mostraron complacidos por el inicio de clases.

Baja demanda

Ruperto Chan Tamay, operador de taxi, dijo que al concluir el pasado curso escolar, la ocupación del servicio disminuyó hasta en un 50 %; lo mismo se reflejó en los servicios urbanos y colectivos.

Incluso dijo que los concesionarios y propietarios de servicio de transporte público optaron por disminuir el número de unidades asignadas a las rutas.

Eloísa Castro Ontiveros, un ama de casa de 61 años, explicó -en las afueras de la primaria Otilia López- que es ella la encargada de llevar y recoger a su nieto, que ahora cursa el segundo grado en la céntrica escuela

“Mi hija y mi yerno trabajan, por lo mismo yo tengo que traer a mi nieto y venir por él, aún no hemos hecho compras de útiles pues queremos esperar a ver si le da un paquete el gobierno; sólo una de sus tías le regaló su mochila a mi nieto para el primer día de clases”.

Hipólita Segura Cocom, vendedora ambulante de fritangas, dijo que se siente contante por el inicio del curso escolar, pues con la afluencia de los niños, sobre todo en el centro de la ciudad, puede ganarse unos “pesitos” para ayudar con el gasto familiar y sacar adelante a sus tres hijos que estudian.

“Poco a poco”

En algunos centros de preescolar como el Juan Rivero Alonzo, la campanada de salida sonó cuando apenas había transcurrido una hora del ingreso.

Algunas mamás dijeron que es natural que se les retire temprano, pues es una estrategia de aclimatación.

“Poco a poco se acostumbran a quedarse en la escuela”, dijo una mamá.- Ermilo Alcalá Dávila




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