“Poblado fantasma” a 2 kilómetros de la ciudad

Sin agua potable ni energía eléctrica Xhuenkal, Tizimín

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XHUENKAL, Tizimín.- A un costado del Periférico, entre las salidas a Mérida y Valladolid, se encuentra este poblado fantasma.

Parece alejado de la civilización aunque está a sólo 2 kilómetros de la ciudad. Llevan más de 70 años sin agua potable ni luz eléctrica.

Son unos 80 pobladores, en su mayoría ejidatarios, muchos de ellos trabajan en otro lugares y otros subsisten en espera de que gobierno se acuerde de dotarlos de los servicios básicos.

En este lugar resalta la falta de pavimentación. Al entrar sólo se observa una capilla, una palapa de eventos y la sede del comisariado que, según los pocos habitantes, nunca está abierta.

“El comisario nunca abre; bueno, de hecho nunca está en el pueblo, sólo para la fiesta”, afirma un vecino.

En esta comisaría hay unos 50 jacales, pero muy poca gente los habita. La mayoría tiene casa o renta en Tizimín.Durante reciente visita se encontró a Pascual Medina Arjona y Claudio Díaz Cen, quienes comentaron que el comisario Amado Nahuat Chimal prometió que este año el gobierno apoyaría a la comunidad.Según les ha dicho, sólo está en espera de que llegue el recurso ya que en meses pasados fue a Mérida el comisario “a pelear” por los servicios de luz y agua. A estos habitantes se les hace difícil de creer que esto se concrete, ya que el comisario no vive aquí.”Tiene una casita y parcelas en este poblado, pero tiene su buena casa en Tizimín, por eso no abre la comisaría, prefiere la civilización que estar en el pueblito; en su terreno solo hay un perro que cuida”. A un costado de la casa del comisario Amado Nahuat hay un pozo público de donde toman agua los habitantes. Instalaron una bomba de agua que surte a todo el pueblo. Cada habitante tiene derecho a dos tambos de 300 litros por cada 50 pesos de aportación para cubrir los gastos de gasolina.

Como la bomba de agua es vieja y de repente se descompone, tienen un acuerdo: si se echa a perder, el último en ocuparla tiene que pagar los gastos de reparación. Mientras se repara no les queda más opción que sacar el agua en cubetas del pozo.

Alejandro Dzul Perera, de 70 años, dice que es uno de los fundadores de esta comisaría y que a pesar de que tiene casa en Tizimín, él no deja su jacal ya que está acostumbrado a la tranquilidad.

“En mi palapa sólo está mi hamaca y una veladora que me alumbra en las noches. Aquí nunca hay nadie, los habitantes de poblados cercanos dicen que es un pueblo fantasma porque los pocos curiosos que vienen nunca ven gente y las casas siempre están cerradas”, dice.Deportistas”Hace tiempo los muchachos del CBTA improvisaron un cancha de fútbol y venían a practicar en ella; le pidieron al comisario que le diera mantenimiento, pero el comisario dice que se necesita maquinaria para desyerbar y que son gastos que él no puede cubrir, que ya fue al Ayuntamiento y que no le quieren dar la ayuda”, agrega. “La cancha está invadida de maleza y ya los estudiantes no vienen a jugar”.- JACQUELINE MEJÍA CASTOR



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