Lucha por sus dos hijas

En Tizimín, una madre pide ayuda para mantenerlas

Margarita Couoh Tun en el pasillo donde lleva a sus hijas de su casa (al fondo) al baño, en Valladolid
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Margarita Couoh Tun en el pasillo donde lleva a sus hijas de su casa (al fondo) al baño, en Valladolid
Gloria Alejandra Mendoza Couoh, de 23 años. Debajo, su hermana menor, María Guadalupe, de 12 años, duerme en la hamaca


TIZIMÍN.- Margarita Couoh Tun vive en condiciones precarias y sufre al tratar de mantener a dos hijas con parálisis cerebral.

Otro de sus hijos, un adolecente de 15 años de edad, ha considerado suspender sus estudios para ayudar a su mamá en los cuidados de sus dos hermanas.

Gloria Alejandra Mendoza Couoh, de 23 años, y María Guadalupe Mendoza Couoh, de 12, nacieron con parálisis cerebral. Sólo consumen leche y agua de arroz, lo cual impide su crecimiento.

Por la desnutrición sus huesos no se desarrollaron bien y ellas no tienen fuerzas para valerse por sí mismas; ambas toman sus alimentos en biberón.

Según platica Margarita Couoh, madre de las enfermas, en 2011 personal del DIF Mérida las visitó y les tomó fotos a las niñas.

Durante un año la apoyaron con leche, pañales y $400 al mes por cada hija, pero al siguiente año le pidieron reingresar papeles, lo que representaba gastos que la familia no pudo cubrir.

Margarita Couoh salía desde las 5 de la mañana de su casa para llegar al DIF de Mérida y regresaba hasta las 2 o 3 de la tarde, mientras sus hijas desesperadas se encontraban sin comer y en ocasiones sus condiciones eran insalubres porque no había quien les cambiara el pañal.

Para asear a sus hijas tienen que cargarlas cerca de dos metros por un pasillo que no está techado hasta llegar al baño. Ahí las asea y cambia, después las lleva de nuevo a su hamaca, en donde se pasan todo el día acostadas.

La madre se dedica a lavar ropa ajena en su casa y en ocasiones urde hamacas.

El año pasado falleció la abuela de las dos jóvenes; ella ayudaba con las enfermas.

Con las preocupaciones, Margarita Couoh se enfermó de diabetes, pero suspendió su tratamiento porque no puede asistir a las consultas por miedo de dejar solas a sus niñas. Ahora su lavadora se descompuso y lava a mano; sólo gana $700 a la semana.

El DIF Municipal actualmente le da una despensa a Margarita Couoh y está agradecida, pero no es lo que sus hijas necesitan.

“Aunque la despensa que me da el DIF me ha sacado de apuros para que comamos ni hijo y yo, soy honesta, lo que realmente necesito es despensa para las niñas; mi hijo y yo como quiera comemos, pero mis hijas no”.

El papá de las niñas es albañil y trabaja en Mérida. No se ha desentendido de sus hijas, pero solo gana $1,700 a la semana y, quitando pasajes y gastos, sólo quedan $700.

“Él es un buen hombre y agradezco a Dios que siga al pendiente de sus hijos”.

La lata de leche de dos kilos y la bolsa de cereal de arroz alcanza para 15 días; mientras que la bolsa de pañales solo una semana.

La familia vive en calle 36 entre 59 y 61, No. 410-A, a espaldas del restaurante los Arcos. Si alguien les puede ayudar, Margarita Couoh pide leche en polvo Nido, cereal de arroz Nestum y pañales extra grandes y etapa 5.- JACQUELINE MEJÍA CASTOR




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