La familia se integra

La familia se integra

Niños y papás se divierten en un parque de Tizimín

La cuarta prueba consistió en brincar sin pisar los aros

TIZIMÍN.- Familias enteras convivieron en el parque zoológico La Reina, en un evento realizado por el DIF.

Un total de 16 familias de diferentes colonias participaron, el viernes, en activación y juegos, con la finalidad de festejar el mes de la familia y fomentar la unión.

Padres de familia e hijos comenzaron a calentar motores a las 3 de la tarde con ejercicios de zumba, que dirigieron las instructoras del gimnasio Dancing Girls.

Las instructoras dijeron que realizar ejercicio no es por moda, sino por salud, y convocaron a más familias a participar en convivencias.

Después de una hora de ejercicio, el cansancio y la deshidratación empezaban a dejar huella en los padres de familia que no están acostumbrados a la actividad.

Aunque sudando la gota gorda, José Antonio Lope Cantú y otros papás demostraban a sus hijos que querían convivir con ellos.

En un descanso, el psicólogo Ramón González Castillo organizó a las familias en equipos de cinco y les explicó a qué tipo obstáculos se enfrentarían y las reglas que tenían que seguir para obtener más puntos.

Dadas las instrucciones, los integrantes de las familias se preparaban en la línea de salida y esperaban el silbatazo para comenzar.

El primer obstáculo que afrontaron estas familias fue el de librar unos troncos de bambú. Algunos papás rodaban debajo de ellos mientras que los más pequeños los brincaban sin tirarlos.

Después se realizó una carrera de sacos que hacían tropezar hasta al más ágil. Los espectadores se desternillaban de risa al ver los apuros de los concursantes.

Una vez librada esta proeza, los afortunados en dar la vuelta completa corrían a saltar en cuerda cinco brincos bien ejecutados. Si no lo hacían bien, los mandaban a la cola para volver a intentarlo.

La siguiente prueba consistía en librar una línea de aros mal formados que no debían pisar.

Para concluir tuvieron que sacar de sus entrañas el poco aire que les quedaba, inflar unos globos y después dejar caer su peso sobre ellos hasta reventarlos. Así, entre risas y tropiezos, los concursantes pasaban la estafeta al siguiente competidor. Los padres no se cansaban de apoyar a sus hijos y los chiquillos gritaban consejos a sus padres para que libraran bien los obstáculos.- JACQUELINE MEJÍA CASTOR




Volver arriba