Esperanza para una niña

Esperanza para una niña

Cantante ofrece en Tizimín ayuda para una prótesis

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Juan Bernardo Dzul Cupul, padre de Sofía, muestra cómo elabora sus artesanías
La niña, su mamá Manuela Poot Hoil y la abuela Ana María Itzincab escuchan contentas a la cantante Belén Alicia


TIZIMÍN.— Lamentablemente no concluyen las penurias para la familia de la pequeña Sofía Dzul Hoil.

A principios de año los habitantes de la ciudad despertaron con la alegría de que la pequeña Sofía logró superar el cáncer que en años pasados afligía a sus allegados.

Las necesidades de su familia no han concluido, los gastos generados por el cáncer que atacó a la pequeña siguen afectando la economía de los padres.

Juan Bernardo Dzul Cupul, papá de Sofía, comenta que por la escasez de trabajo en Tizimín ha tenido que retomar su antiguo oficio artesanal para sacar adelante a hijos y esposa.

Apurado mientras trabaja, el padre de la pequeña da a conocer sus trabajos de artesanía y de carpintería.
La situación para ellos es muy difícil en este momento, ya que no tienen suficientes ingresos para apoyar a su hija con la enfermedad.

Por tal motivo se ve en la necesidad de salir a vender por las calles. Como vendedor ambulante se ha tenido que enfrentar a las autoridades que no le permiten estar en ciertos lugares ofreciendo sus trabajos.

Justo cuando Juan Bernardo Dzul Cupul platicaba las carencias de su trabajo como la falta de herramientas, llegó una visita inesperada.

La cantante y compositora Belén Alicia Poot Salazar, conocida por organizar eventos de caridad para gente desprotegida, conmovida por la enfermedad de la pequeña, no quiso esperar más para conocerla y ofrecerle ayuda.

La visitante comentó a la familia que planea una manera de realizar algún evento para recaudar fondos, todo esto con el fin de ayudar a Sofía y familiares.

De igual manera les dijo  que tiene un amigo doctor interesado en donar la prótesis del ojo que perdió la pequeña por el cáncer.
En la visita a casa de la pequeña, Belén Alicia pudo ver las condiciones precarias en las que viven.

El padre de la menor agradeció el interés de la benefactora. Le describió cómo trabaja los cuadros que le encargaron hace unos días y que no puede terminar por falta de material.

También le comentó que se vio en la necesidad de solicitar un fuerte adelanto a sus clientes para comprar resina, ya que la madera de tri- play que usa para enmarcar los cuadros le deja sin recursos para poder acabarlos.

Tan sólo una octava de este material le sale a $120 y por ese motivo tarda semanas en entregar los trabajos.

La cantante reafirmó su compromiso con la pequeña Sofía e intercambiaron datos para planear la fecha en que visitarán al doctor para diseñar la prótesis.

Antes de retirarse, la cantante les informó que en los próximos días varias personas visitarán a la familia y la apoyaran con algunos recursos, ya que todos quieren ayudar a la pequeña.

La familia vive en la calle 27, sin número, de la colonia Santa Rita, por el kínder “Jean Piaget”.— Jacqueline Mejía Castor

 
 

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