Drama en Chan Cenote

"No he comido, déjenme pasar,se los suplico!"

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María Balam Balam, esposa de Sabino Cetzal Hun, detenido por sembrar mariguana, acudió a su casa, según dijo, por comida y ropa. Sin embargo, policías que custodian el predio le dijeron que la casa estaba asegurada y no le podían permitir el acceso
Dos policías estatales vigilan el acceso al predio asegurado. Abajo, María Balam se retira luego que los agentes le impidieron el acceso a su casa, donde fueron halladas plantas de mariguana
La casa de la familia Cetzal-Balam continuará custodiada en tanto se emite la orden judicial para su cateo. Hasta entonces, el Ejército podrá entrar a retirar las plantas de mariguana, las cuales, se calcula, son unas 400


CHAN CENOTE, Tizimín.- Un drama familiar es lo que se vive en esta comisaría tras el hallazgo de un plantío de mariguana, en el patio de un predio particular.

Mientras policías estatales y municipales custodiaban ayer lunes la casa donde está el sembradío, una mujer se acercó llorando a los agentes policíacos y les rogó que la dejen entrar a la casa por ropa, zapatos y comida.

“¡Por favor, déjenme pasar a buscar mi ropa; ahí está mi prijol (sic) y mi masa… no he comido nada, se los suplico, Dios les va a bendecir!”, pedía insistentemente María Balam Balam, esposa de Sabino Cetzal Hun, de 60 años de edad, quien fue detenido el domingo tras comprobar que sembraba mariguana en el patio de su casa.

La mujer, quien estaba acompañada de su hijo menor y dos nietos, explicó que uno de sus hijos está desaparecido y está lastimado, ya que se cayó de un árbol.

Aunque insistió, los oficiales le explicaron que la casa estaba asegurada y nadie podía pasar. “Nosotros sólo cumplimos una orden y con nuestro trabajo”, decían.

María Balam, angustiada, agregó que no sabe cómo llegaron las semillas de mariguana a su casa, y que a su hijo y a su esposo les decía que estaba mal lo que hacían. “Mi esposo no puede trabajar tiene problemas de salud, esas plantas que tiene no es para que venda, es sólo (para su) consumo”, se justifica.

María Balam tiene cuatro hijos y siete nietos. Su hija vive en la misma comunidad. Tiene además un hijo de 12 años, otro de nombre Felipe, quien es mejor conocido como “Gallo” -que está desaparecido- y Édgar César Cetzal Balam, de 18 años, quien fue detenido porque se le descubrió en posesión de una bolsita con la hierba.

Vecinos que se acercaron a ver el movimiento de policías y el drama de la mujer comentaron que César era albañil y de vez en cuando se iba a Cancún; sin embargo, dicen, quien vendía la mariguana es Felipe.

Un vecina comenta que el sábado, cuando detuvieron a Sabino Cetzal, Felipe se dio a la fuga por la parte trasera de la casa y hasta ahora no ha aparecido.

En la humilde vivienda dos patrullas -una municipal y otra estatal- custodian aún el predio. Los oficiales esperan que se gire la orden de cateo para que el Ejército y agentes ministeriales se lleven las plantas de cannabis.

Se habla de unas 400 plantas de mariguana (al principio se dijo que unas 100) que están al final de una casa de palos. En la puerta de la casa se alcanza ver un macetero con varias plantas de mariguana semiescondidas dentro de un huacal. Por ratos los agentes recorren el patio de la casa para prevenir que alguien se acerque, en tanto se emite el documento.- WENDY UCáN CHAN




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