Cierra local esotérico

"La maestra" no llega a las citas de ayer en Tizimín

La casa de la calle 50 de Tizimín donde funciona "Secreto Maya", que ayer estuvo cerrada, al emitirse una alerta para no dejarse engañar

TIZIMÍN.- Una cliente se quedó esperando a “la maestra” para que terminara un “trabajito” contra “brujería”. Ayer, la mayor parte del día, el “consultorio” de los “adivinos” de “Secreto Maya” permaneció cerrado.

Como informamos, el jefe de la Policía Municipal, Federico Cuesy Adrián, hizo un llamado a los tizimileños a no caer en el fraude de gente que se hace llamar “adivina”.

El negocio denominado “Secreto Maya”, que también vende artículos naturales, se ubica en la calle 50 entre 43 y 45, donde, entre otras cosas, ofrece un medallón de $150 que anuncia como amuleto contra la mala suerte.

Ayer, Manuela, de 48 años, originaria de Panabá, llegó al local de “Secreto Maya” para que le concluyan un “trabajito” que le empezaron hace dos semanas.

La mujer, de clase media, cuenta que acudió al lugar porque de repente, hace medio año, las ventas en su tienda de abarrotes bajaron.

“Sólo gasto de más y no gano, tenemos muchas deudas; antes nos iba mejor, pero de un día para otro casi no hay ventas, una de mis hermanas dice que me hicieron brujería por envidias”.

Según dice, la primera vez que acudió a la cita con “la maestra” lo hizo junto con su hermana. Ambas pagaron 150 pesos por el medallón y las citaron para el día siguiente. Cuando regresaron, les leyó las cartas una mujer, quien les dijo que le habían hecho “mal” a la tienda.

“Empezó a hacer el trabajo, pero dijo que para comenzar tenía que dar 500 pesos y que al final todo saldría en 2,000 o un poco más; tenía cita para hoy, por eso regresé y veo que está cerrado”, dice.

En la puerta se queda Manuela en espera de que alguien salga. Después de hablar varias veces, como nadie responde, pregunta con los vecinos, quienes le dicen que todos los días abren desde temprano y que era extraño que ayer no abrieran.

Minutos después, sale la asistente y dice: “La maestra no está, me dijo que cerrara hasta nuevo aviso”. Se le pregunta ¿dónde se encuentra la maestra y cuándo vuelve? La joven responde: “Se fue a un congreso, no sé cuándo vuelva, tal vez la otra semana”.

La mujer de Panabá quiere hacerle más preguntas, pero la joven camina de prisa y, por más que le dicen “señorita, señorita”, se esconde.- WENDY UCÁN CHAN




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