Aquejados por la enfermedad

Padre e hijo en aprietos, en una colonia de Tizimín

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Eulalio Castro Sánchez se mantiene cerca de su padre, Eulalio Castro Cauich, mientras éste hace trabajos de tapicería, en su casa de Tizimín, en la calle 60 No. 375 entre calle 41 y 43, Santa María, cerca de un templo


TIZIMÍN.- Eulalio Castro Sánchez, hoy de 23 años de edad, nació con mielomeningocele, una malformación del sistema nervioso.

La columna vertebral y el conducto raquídeo no se cerraron bien en la gestación, lo que generó espina bífida (los huesos de la columna no se cierran, pero la médula espinal y las meninges permanecen en su lugar).

Después de una operación en la columna para intentar cerrar la médula espinal se le derramó el liquido raquídeo de su cerebro y eso ocasionó un crecimiento anormal llamado hidrocefalia.

El joven sufre anomalías en las estructuras de ciertas partes de su cerebro, lo que le impide drenar el líquido cerebrorraquídeo, con el riesgo de que en cualquier momento aumente más la presión en partes de su cerebro.

Eulalio Castro tiene una sonda debajo de la piel, conectada desde su cerebro hasta el abdomen, donde se genera la absorción del líquido cefalorraquídeo, para evitar que el líquido se riegue y le genere un tumor cerebral.

Su padre, Eulalio Castro Cauich, de 59 años, quien hace cinco años sufrió neumonía, se mantiene del trabajo en su tapicería.

Al enfermarse dejó de trabajar durante un año y eso propició complicaciones en la estabilidad de su hijo, quien estaba acostumbrado a él y, por más que su mamá lo cuidaba y lo consentía, no se sentía a gusto.

El papá desatendió su enfermedad para atender al hijo y la neumonía se convirtió en una meningitis, infección viral que le ocasionó ceguera parcial y problemas de audición en el oído derecho.

De ahí se vino abajo su taller por las complicaciones de salud. Hoy trabaja con una máquina vieja que continuamente se le descompone.

Según comenta, hace unos días acudió al examen de la vista que promueve el senador Daniel Ávila Ruiz. El funcionario se percató cómo batalla porque su hijo anda en una silla de ruedas oxidada que apenas avanza por las llantas desgastadas.

El sábado pasado el legislador le obsequió una silla de ruedas nueva.

Por los problemas de visión, el padre necesita un examen visual más especializado. Los doctores que le hicieron el examen visual esta vez le comentaron que de milagro ve un poco y necesita atención especializada.

También le explicaron que no tenía caso que le dieran unos lentes que en realidad no le van a servir.

Eulalio Castro Cauich depende de la tapicería y no tiene herramientas adecuadas para trabajar. Antes, en un día concluía sus trabajos, pero ahora con la vista deficiente y sin las herramientas suficientes, a veces tarda de dos a tres días en concluir un trabajo, lo que genera inconformidad en clientes.

Padre e hijo viven en una casa que funciona también como taller en la calle 60 No. 375 entre calle 41 y 43.- JACQUELINE MEJÍA CASTOR




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