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Sin dinero para la Navidad

En Valladolid no todos tienen para hacer un festejo

Juan Dzib Ucán ayuda a su hijo Víctor Dzib Caamal a hacer una tarea de la escuela, en Valladolid

VALLADOLID.- “La crisis económica cada vez es mayor, debido a que hay menos trabajo y ya no alcanza ni para comer”, dice Juan Dzib Ucán, de 42 años de edad, quien se gana la vida como sastre.

A pesar de tener más de 20 años de experiencia trabajando como sastre, no logra mejorar su situación económica y asegura que, al contrario, cada vez vive peor, porque con la costura que realiza únicamente gana de 50 a 90 pesos por hechura.

-No son suficientes para poder vivir -dice Dzib Ucán-. En ocasiones pasó mucho tiempo sin trabajo.

-A veces me paso una semana sin dinero porque no hay trabajo, pero yo no puedo sentarme sin hacer nada cuando no hay para comer; aparte mi hijo tiene gastos en la escuela -comenta.

Dzib Ucán es padre soltero. Su esposa lo abandonó y él, con ayuda de su mamá, se encarga de educar y mantener a su hijo.

Además de su labor como sastre, Dzib Ucán sale a la calle para recolectar botellas de plástico. Con esta actividad gana tres pesos por cada kilo que lleva, también chapea terrenos ajenos, para conseguir de 30 a 50 pesos, con los cuales puede comprar frijoles y huevos para comer.

Según dice, su familia, conformada por su hijo Víctor Dzib Caamal, de 7 años, y su madre, Plácida Ucán Ciau, de 60 años, “pasa por muchas carencias”.

Entre sus carencias está un baño. Dzib Ucán señala que está consciente de los riesgos a la salud que podrían ocasionarles realizar sus necesidades en el patio trasero, pero la falta de recursos no les permite construir un sanitario en su domicilio.

-Poco a poco estoy construyendo mi sumidero, pero a veces ya no tengo ni para comer y, pues no puedo hacer ese gasto, además de que de mi dependen mi mamá y mi hijo, y el niño tiene muchos gastos en la escuela.

Oportunidad

Víctor Dzib estudia la primaria. Su padre dice que hace todo lo posible para seguirle costeando los estudios. Aunque son muchos los gastos, desea que su hijo siga estudiando, pues él no tuvo esa oportunidad.

Quiere pizza

El menor interviene y señala: “A veces le digo a mi papá que me gustaría comer una pizza, pero no tenemos dinero y de todas maneras el huevo que hace mi abuelita está rico”.

Al recordar que se aproximan las fiestas navideñas, cambia la expresión del niño y dice que para ellos son fechas como cualquiera, pues no hay dinero para festejar.

-Ni siquiera tenemos estufa -expresa Juan Dzib-. Mi mamá cocina con leña. Mi hijo me dice que le va a escribir su carta a Santa Claus y yo me pongo triste, porque antes no se daba cuenta de que era Navidad, pero ahora sí, y no tengo dinero para comprarle nada.

-Mi hijo es muy trabajador y honrado; él también me ayuda a mí, pero cuando no puede darme dinero lo entiendo, porque sé que no hay trabajo y está dura la situación -comenta Plácida Ucán Dzib, mamá de Juan.

-Yo ya me acostumbre a cocinar con leña y, pues mi hijo tiene que ir a cortarla, porque hasta eso ya está cara para comprarla -añade.- Víctor Novelo Loría




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