“Tenemos casa llena”

El malecón se llena de familias y grupos de jóvenes

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PROGRESO.- Francisca Tun Uicab, vecina de Kanasín, arribó con su familia a las playas de este puerto, luego de permanecer dos horas en la estación de autobuses en Mérida por la larga cola de pasajeros que había para viajar a la costa.

La familia de la paseante aprovechó el día caluroso. Se bañaron en el mar, comieron botanas y dos kilogramos de pescado frito, que les costó a $120 el kilo.

La visitante, quien llegó con su esposo y dos hijas, narró que de su casa en Kanasín salieron a las 9 de la mañana, llegaron a las 10 en la terminal camionera en Mérida y ahí estuvieron dos horas haciendo cola, pues había muchas personas para viajar a la playa.

Para venir al puerto gastaron poco más de $500. Solo en los pasajes Mérida-Progreso pagaron $128, más los $240 de los dos kilos de pescado, refrescos y algunas cervezas que se tomaron durante su estancia en la playa.

Al igual que Francisca Tun, muchas familias meridanas y del interior del Estado aprovecharon el pago de la quincena, el calor y el puente escolar por el natalicio de Benito Juárez para visitar el puerto.

Por el puente escolar de tres días, el segundo domingo de Cuaresma resultó bueno, pues en opinión del mesero José Ojeda todas las palapas del malecón se llenaron de comensales, a las 2 de la tarde no había lugar, mucha gente se quedó esperando que se desocuparan las mesas.

José Ojeda no se daba abasto para llevar platos con botanas, cocteles de camarón, cebiches de pulpo, caracol y pescado frito, así como cervezas, productos que tuvieron mucha demanda en la jornada dominical.

-Tenemos casa llena, todas las mesas están ocupadas tanto en las palapas de la playa como del restaurante, hoy (por ayer) sí nos va a ir muy bien, hay buenas ventas, no nos podemos quejar -dijo a su vez el mesero Jorge Castillo Chay.

Al igual que el domingo de Carnaval, cuando llegaron unos 50,000 visitantes, y el primer domingo de Cuaresma, cuando arribaron unos 20,000, un mar de gente invadió ayer las playas del malecón y usó sombrillas, sábanas y hasta los alijos ribereños como mesas y protectores contra el fuerte sol.

Los arcos del viaducto del muelle fiscal estuvieron repletos de paseantes, así como el muelle de madera que une los dos malecones.

Neveras, cervezas, botanas y refrescos formaron parte del equipaje de los cientos de visitantes, entre los que se encontraba un grupo de jóvenes de Tixkokob.

En Chelem, Chuburná y Chicxulub numerosas casas de veraneo fueron ocupadas desde el sábado por la noche, muchas familias pasaron el fin de semana en esos puertos, donde también los restaurantes y pescaderías estuvieron a reventar.- Gabino Tzec Valle



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