El alcoholismo, la “llaga social de Cristo”, dice un presbítero

Mensaje a nutrida concurrencia en campo de Progreso

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PROGRESO.- Más de 3,000 -entre pescadores, empresarios, empleados, deportistas y políticos- escucharon el mensaje que el presbítero Carlos Puc Romero dio después de la Marcha del Silencio en la que se refirió al alcoholismo como “la llaga social de Cristo”.

La multitud varonil llevó en el recorrido una imagen de Cristo dentro de una urna hasta el templo parroquial de la Purísima Concepción, donde esperaban decenas de mujeres que rezaron el Rosario de Pésame.

La marcha, sólo para hombres, partió de dos puntos: una columna salió de la capilla de Guadalupe, en el Poniente, encabezada por el párroco Francisco Mukul Domínguez. La otra partió de la iglesia de San José, en el Oriente.

La concentración fue en el campo Hidalgo. El orador invitado para dar el mensaje del Viernes Santo a los asistentes fue el padre Carlos Puc, quien abordó el tema del alcoholismo.

-El alcoholismo es una enfermedad mental, física y espiritual. No es una maldición, ni hechizo ni tampoco cosa de brujería -dijo.

-Nadie cae en el alcoholismo porque se le haga un trabajo de hechicería, como muchas personas quieren creer para justificar su adicción al alcohol -indicó.

-También es una enfermedad laboral -agregó- porque el alcohólico deja de trabajar, falta a su centro de trabajo y comienza a tener problemas económicos.

-Y entonces luego se vuelve un ladrón, roba las cosas de su casa, como una laptop, celulares de sus hijos y las pocas alhajas que tiene su familia -señaló.

-El alcohólico al no tener trabajo se vuelve asaltante continuo, ataca a jóvenes o mujeres para robarles el celular u otras pertenencias -añadió el padre.

El sacerdote explicó que el alcoholismo es un tobogán de emociones.

-Conforme se van consumiendo más cervezas o copas, el alcohólico es alegre, pero también se deprime, es payaso, así como una persona agresiva -dijo.

-El alcohol -añadió- es tan poderoso que transforma a quien lo consume, lo vuelve violento y hace que ataque a su esposa e hijos.

-También degrada al hombre y propicia que pierda su virilidad -mencionó-. Hay casos de cómo el alcohol hace que el bebedor se enamore de otro hombre, que le guste y terminen sosteniendo relaciones sexuales.-GABINO TZEC VALLE

De un vistazo

“Borracho caído…”

El sacerdote Puc Romero citó el dicho: “Borracho caído, trasero perdido”, lo que motivó la risa y comentarios de los asistentes que durante más de una hora permanecieron en silencio atentos al mensaje.

Sedienta de Cristo

El alcohólico, afirmó, es una persona sedienta de Cristo, y como no se llena, se vuelve adicto cada día y va cayendo en otros vicios. Entrar al alcoholismo es abrir las puertas del infierno. Es necesario buscar ayuda. Los invitó a contrarrestar esa enfermedad junto con su familia.




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