Desalojan dos comercios y van contra un café

Los propietarios recuperan parte de céntrico edificio

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Mario Rosado Solís se acerca al cerrajero Miguel Ascaño León, que abre El Zócalo, para su desalojo por orden judicial y con el apoyo de la Secretaría de Seguridad Pública
Otra imagen del desalojo judicial de El Zócalo. A la izquierda, el café El Cordobés, cuya dueña afronta un juicio para que desalojo el edificio de la calle 31 con 80, en la plaza central


PROGRESO.- El emblemático café El Cordobés, en el centro de la ciudad, está en la mira de los propietarios del edificio, los hermanos Mario y Margarita Rosado Solís, quienes esperan que el Juzgado de lo Civil y Familiar del Primer Departamento Judicial dicte sentencia para el desalojo de la hoy ocupante.

Por lo pronto, ayer al mediodía con el apoyo de la fuerza pública se cumplió la orden de ese Juzgado para desalojar la tienda Mikey y la lonchería El Zócalo en el mismo edificio que ocupa el café El Cordobés, en la calle 31 con 80, a un lado del parque principal de esta ciudad.

Patricia Esther Acosta Ceballos, actuaria del Juzgado, dio fe del desalojo.

Como los dos predios estaban cerrados, Mario Rosado contrató al cerrajero Miguel Ascaño León, quien abrió las cerraduras y colocó otras nuevas.

Primero se abrió la tienda Mikey, que por más de 30 años ocupó Miguel Benítez.

Luego se desalojó El Zócalo, que durante 40 años ocupó una mujer de nombre Susana y en las noches vendía comida y cervezas.

Mario y Margarita Rosado Solís heredaron el edificio, al morir su madre, María Mercedes Solís Aznar, y se encontraron con que los tres ocupantes dejaron de pagar la renta y se negaron a desocupar la propiedad.

Ana María Tello lleva más de 20 años que tiene El Cordobés, que tiene poco más de 50 años de antigüedad.

Mario Rosado informa que primero demandaron el desalojo de Mikey y El Zocalo y el proceso duró cinco años hasta que el Juzgado dictó sentencia y ayer se ejecutó la orden de desalojo y ocupación de los predios.

Después demandaron a El Cordobés y esperan que el Juzgado dicte sentencia para su desalojo y ocupación, el cual podría durar cinco años, como ocurrió con los dos anteriores predios.

Añade que aún no decide qué se hará con los predios recuperados, que están en pésimo estado físico por el abandono en que lo mantuvieron sus ocupantes.- G.T.V. DiariodeYucatan



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