Barrenderas sin celebración

Felices de sacar el sustento de su familia y hogar

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PROGRESO.- Para un grupo de 12 barrenderas municipales, vecinas de la comisaría de Chicxulub, el Día Internacional de la Mujer pasó como un día más.

A las 5 de la mañana, cuando los primeros corredores llegaron al malecón, las barrenderas ya habían limpiado esa zona turística. Después de dos horas concluyeron la primera parte de su jornada, ya que continuarían en otras calles de la ciudad.

Ninguna de las barrenderas fueron a la cena que el Ayuntamiento ofreció anteanoche en la Casa de la Cultura para celebrar su día, evento organizado por la dirección municipal de Equidad de Género, a la que invitó a 850 mujeres de la ciudad.

En la cena, según se informó, se servirían tamales y se entregarían reconocimientos a varias mujeres. Los meseros fueron empleados municipales.

Entrevistadas mientras realizaban sus labores, las barrenderas Susana Barbosa Argáez y Evelia Torres Moo explicaron que todos los días salen de sus casas a las 4 de la madrugada, pues comienzan a barrer el malecón a las 4:30 de la mañana.

La jornada, de lunes a viernes, es de 4:30 de la mañana a 4 de la tarde. Los sábados laboran de 4:30 a 11:30 horas. Perciben un sueldo diario de $67 más $50 de compensación y despensa quincenal.

Todas son mamás y con hijos, así que por las noches tienen que cocinar para dejar lista la comida. Por las tardes, después de terminar con su jornada de barrido y limpieza, tienen que realizar los quehaceres de la casa, entre ellas lavar la ropa.

Evelia Torres, de 47 años, tiene cuatro hijos. Se dice contenta de trabajar como barrendera desde hace cinco años, pues obtiene tiene un sueldo y colabora para mantener limpia la ciudad.

-Con mi trabajo aporto mi granito de arena para que el puerto se mantenga limpio, sobre todo el para que el malecón siga siendo un atractivo para los visitantes que llegan los fines de semana -dice Evelia Torres.

Dos barrenderas, madre e hija, viven la misma historia. Las dos son viudas de pescadores fallecidos en el mar y tienen que luchar para sostener a sus hijos: Gregoria Argáez Magaña y su hija Susana Barbosa Argaez.

El papá de Susana, Raúl Barbosa Canché, murió un febrero de hace 15 años, cuando su lancha se hundió en alta mar. La embarcación fue hallada, pero el cuerpo del pescador no.

Susana Barbosa recuerda que estaba por cumplir 15 años cuando su papá murió en el mar, así que no tuvo fiesta de quince años. El 3 de abril cumple 30 años.

Susana Barbosa se casó con Ernesto Mena, con quien tuvo tres hijos, pero hace tres años, el 21 de abril de 2011, su esposo murió frente las costas de Celestún, donde emigró con otros dos pescadores para dedicarse a la captura de pepino de mar.

Los cuerpos y la lancha nunca fueron hallados. Repuesta de la tragedia, se hizo cargo de sus tres hijos, así que para obtener recursos para sostener su hogar, se empleó como barrendera municipal, labor que hace desde hace dos años.

Por su parte, Gregoria Argáez dice sentirse contenta con su trabajo, ya que le ayudó a su hija a superar su viudez y a ser papá y mamá al mismo tiempo como le pasó a ella.- GABINO TZEC VALLE




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