Ribereños, un factor clave en el rescate

"Todos tenían sus chalecos, eso los salvó de morir"

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Otra imagen del yate “Carioca”, de $1.5 millones, que se incendió al mediodía enfrente del puerto de abrigo de Chuburná, en Progreso
Otra imagen del yate “Carioca”, de $1.5 millones, que se incendió al mediodía enfrente del puerto de abrigo de Chuburná, en Progreso
Otra imagen del yate “Carioca”, de $1.5 millones, que se incendió al mediodía enfrente del puerto de abrigo de Chuburná, en Progreso
Otra imagen del yate “Carioca”, de $1.5 millones, que se incendió al mediodía enfrente del puerto de abrigo de Chuburná, en Progreso


PROGRESO.- Los pescadores de Chuburná acababan de retornar de un día de pesca cuando vieron una densa humareda frente al puerto de abrigo y parte de una embarcación que sobresalía de entre las llamas.

Sin pensarlo, Aarón, Luis y Moisés Palomar, Juan Carlos y Ricardo Ek Chalé, y Salatiel Uicab Espadas, abordaron la lancha “Mirelli” y enfilaron a toda máquina hasta donde se quemaba la embarcación, que resultó ser el “Carioca”.

En la lancha “Angelito”, los pescadores Miguel Gómez, Ismael Tzab, Omar Sosa Tzab y Ricardo Uicab también zarparon para prestar auxilio a los náufragos. Otros pescadores fueron a buscar combustible y también salieron a ayudar.

El yate, que se quemó ayer domingo poco antes del mediodía, se encontraba a más de 500 metros de la playa, a poco más de un kilómetro de las escolleras del puerto de abrigo de Chuburná. El humo se veía desde el playón de ese refugio pesquero, a donde llegaron numerosos curiosos.

“Cuando llegamos vimos a los tripulantes en el mar y los rescatamos; todos tenían chalecos salvavidas y eso los salvó de morir ahogados”, relató Salatiel Uicab.

“Los tres niños estaban asustados y temblando, pero gracias a Dios estaban protegidos con los chalecos… el yate era consumido por el fuego”, añadió.

“Llegaron varias lanchas pesqueras y de recreo para ayudar; por fortuna el yate se quemó cerca de la costa”, dijo.

El pescador Miguel Gómez, quien viajó en la lancha “Angelito”, explicó que cuando llegaron a donde estaba el yate vieron a tres mujeres agarradas a una boya blanca, a quienes ayudaron a subir a otra lancha.

El ribereño mostró la boya que salvó a las tres mujeres.

“En alta mar pudo ocurrir una tragedia, gracias a Dios todos tenían sus chalecos salvavidas, porque eso los ayudó a mantenerse a flote”, puntualizó.Los ribereños fueron pieza importante para el rescate de los 10 náufragos y también para remolcar el yate a las escolleras del puerto de abrigo, donde esperaban los bomberos.- G.T.V.

 

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