Sequía, “castigo de Dios”

Campesino insta a no olvidar las costumbres mayas

Mujeres participan en el huajicol preparando pibes que se ofrendarán, en la unidad Pailuch en Peto
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Mujeres participan en el huajicol preparando pibes que se ofrendarán, en la unidad Pailuch en Peto
Las esposas de los campesinos de la unidad Pailuch preparan la carne para el col. A la izquierda, el altar para las ofrendas del huajicol
Pedro Chel Chi muestra uno de los pibes antes de ser cocidos, en la ceremonia del huajicol, en la cual calcula que se gasta de 15,000 a 18,000 pesos pero, asegura, vale la pena porque les da resultado


PETO.- “Hay que ser agradecidos con Dios por todo lo que nos da, porque sin él no podríamos lograr nada en el campo”, expresa Pedro Chel Chi, representante de la unidad Pailuch, durante una celebración del huajicol.

-Desgraciadamente ahora que hay muchas religiones se están perdiendo nuestras costumbres, sobre todo en la manera de demostrar nuestro agradecimiento con las primicias mayas -considera.

-Mientras siga vivo continuaré con mi forma de pensar y siendo agradecido.

El huajicol, precisa, es para pedir lluvias y agradecer a Dios lo que les dé, sea mucho o poco.

-Si olvidamos nuestras costumbres y tradiciones pagaremos las consecuencias. Llegará el momento en que veremos la crisis porque no habrá cosechas -añade.

-Ya estamos viendo las consecuencias con las sequías prolongadas y la falta de cosechas.

-Es un castigo por olvidar que debemos de hacer estas ceremonias -afirma.

-Aunque no lo hagamos cada año, debemos conservar estas costumbres.

-Es una pena que la gente se deje guiar por otras costumbres y crea en cosas que les dicen otras personas.

Chel Chi señala que las personas que realizan estas ceremonias deben inculcar en los jóvenes y niños estas prácticas por su importancia.

-El huajicol y el ch’a chaac son ceremonias que no deben faltar, en el primero se agradece la cosecha y en el otro se piden lluvias -dice.- Miguel Á. Moo Góngora




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