Cumple su sueño en Peto

Regresa de EE.UU. por su hijo y para mostrar que sí se gana con el campo

Reina María Caamal con plántulas de chile habanero. A la izquierda, la agricultora con su hijo Roque Abán en su terreno en Justicia Social

PETO.- Muchos son los que se van a los Estados Unidos con el plan de trabajar, ahorrar, regresar a esta villa e invertir sus ahorros en algún negocio, pero pocos son los que cumplen ese objetivo.

Uno de esos casos es el de Reina María Caamal, una mujer ejemplar que luego de vivir varios años en el extranjero regresó para dedicarse a lo que más disfruta, el trabajo del campo.

La madre de familia indica que cumplió sólo una parte de su sueño al llegar a los Estados Unidos para recaudar dinero, ya que su meta era trabajar la agricultura en su tierra para sacar adelante a sus cinco hijos.

Por ello adquirió un terreno en la comisaría Justicia Social y ahí cultiva tomate y chile, principalmente.

A vivir del campo

Dice que siempre tuvo en mente lo que quería antes de irse a Estados Unidos: tener un rancho donde pudiera trabajar con sus hijos, ya que estaba segura que del campo se puede vivir.

-En aquel entonces no era complicado conseguir una visa para trabajar en ese país, lo que se me dificultó fue adaptarme a otra cultura y una lengua muy diferente.

-Cuando pedía algo para comer me daban otras cosas. No sabía inglés, y muchas veces tuve problemas para ir de un lugar a otro.

Siete años

-Con lucha y esfuerzo me fui adaptando y trabajé siete años dando clases de maya.

La mujer cuenta ahora con un invernadero donde produce plántulas de chile habanero, cat y dulce, y otros vegetales.

-Hace más de ocho años, compré el rancho y comencé a encaminar mi trabajo. Ahora contamos con un pozo y trabajamos diversos cultivos, con ayuda de mi hijo Roque Armando Abán Caamal.

Señala que tres de sus hijos se casaron y sólo dos viven con ella. El menor estudia y el otro es su mano derecha en el trabajo del campo.

Afirma que es de las mujeres que no le temen al trabajo y pasa horas de labor bajo el intenso sol, haciendo el trabajo que generalmente es para los varones.

Refiere que hace unos meses tuvo un accidente cuando se dirigía a una reunión de chileros en Mérida.

En el percance murieron tres personas y ella fue una de las más lesionadas, ya que presentó fracturas en las costillas y varios golpes. “Lo que ocurrió no fue impedimento para que siga haciendo lo que me gusta”.

-Fui (a los EE.UU.) con la idea de comprar un rancho, lo logré y ahora estoy aquí trabajando y generando algunos empleos -afirma.

La agricultora señala que alterna los cultivos de chile con la cría de ganado.

-No quería que mi hijo se fuera de “mojado” a los Estados Unidos y por eso vine a trabajar con él hombro a hombro. Es muy arriesgado viajar de manera ilegal.

-Si hay algo de lo que estoy orgullosa es que aprovechamos estas tierras para vivir y ayudamos a la gente, ya que en cada cosecha empleamos a más de 20 personas y hay algunos que tienen trabajo fijo en el lugar.

-Soy una de las personas que creen firmemente que el trabajo del campo es redituable todavía, sólo es cuestión de hacerlo con entusiasmo y dedicación -enfatiza.- Miguel Ángel Moo Góngora

 




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