Peregrinan para honrar a Reyes Magos en Tizimín

Peregrinan para honrar a Reyes Magos en Tizimín.- Foto Megamedia

Peregrinan para honrar a Reyes Magos en Tizimín.- Foto Megamedia

TIZIMÍN, Yucatán (Notimex).- Fieles a una tradición que inició en la colonia y se consolidó en el siglo XIX, cientos de personas de todo el sureste mexicano llegan a esta población para visitar o cumplir una promesa a los Tres Reyes Magos.

Decenas de hombres, mujeres y niños de todas las edades y clases sociales se forman en torno al templo franciscano construido en 1666 y el cual custodia las imágenes de Gaspar, Melchor y Baltasar, hechas a base de cedro, así como pintadas y bañadas en oro de 23 kilates.

El olor a ruda, con que son ‘tocadas’ las urnas de los santos de oriente, impregna el ambiente, al igual que el incienso y el hollín de miles de velas que son prendidas afuera del templo, como parte del ritual de miles de peregrinos que lo mismo llegan en lujosos vehículos que en destartaladas bicicletas luego del peregrinar.

Para muchos de los antorchistas, los casi 170 kilómetros existentes entre Tizimín y Mérida, son un tramo recorrido con esfuerzo ‘pero también con alegría para recordar a quienes anunciaron el nacimiento del Niño Jesús y creyeron en su divinidad a pesar de estar en un pesebre’, expresa Lilia, quien desde hace tres años cumple una promesa a los Magos que ayudaron a su padre a no perder la milpa.

La charanga y los voladores irrumpen en el centro de esta ciudad que en la traducción del maya al español significa ‘El lugar del tapir’, mientras pendones bordados con ‘hilos de oro’ dan cuenta del gremio que entra y sale de la iglesia y con el que la población da gracias a los magos por cuidar de ellos.

Desde la fiesta de la Alborada, la madrugada del 31 de diciembre, hasta el 8 de enero, cuando los Santo Reyes de Oriente ‘pasean’ por el centro de Tizimín, miles de peregrinos extienden la mano para tocar las urnas de aquellos que fueron milagrosos hace más de dos mil años y lo siguen siendo para muchos en la actualidad.
‘Deme una caridad y le cuento la historia’, recita un anciano que a un costado del templo católico señala, al igual que varias crónicas escritas, que las figuras de los Reyes Magos llegaron en un galeón español que naufragó frente a Las Coloradas, población pesquera ubicada a unos cuantos minutos de Tizimín.
‘Mi abuelo me contó que el barco naufragó frente a Las Coloradas y de este rescataron a los Santos Magos, que ya había sido restaurado por el capitan del barco, quien a su vez los rescató de un barco turco que peleó en la Batalla de Trafalgar’, dice.

Don José, como llaman al anciano, asegura que este fue el primero de los milagros que hicieron los Reyes Magos, quienes se salvaron de ser destruidos y quemados a la llegada de fuerzas leales a Alvaro Obregón y en la llamada Guerra de Castas, cuando ‘se volvieron invisibles’ ante los soldados que los querían destruir.

A esta historia se suman otras de los peregrinos que esperan largas horas y sólo se detienen por unos cuanto segundos a venerar a sus santos por cuya intercesión salvaron la vida, obtuvieron trabajo, sanó un hijo, madre o padre enfermo, no perdieron la cosecha o se vendió a buen precio el ganado.

Durante la tarde y noche de los días que dura la feria en honor de los Magos de Oriente, las calles se llenan de hombres y mujeres vestidos con el traje típico y con el que asisten a las corridas, una por día, con la que también aseguran dan gracias a los valientes Reyes el haberse quedado en esta población ubicada coincidentemente al oriente de Yucatán.

En cada celebración litúrgica, el párroco de la iglesia Ricardo Ruiz Sacramento agradece la llegada de los peregrinos, al tiempo que llama a recordar la misión de los Reyes Magos: ser ejemplo de lucha y no descansar hasta lograr el encuentro con Dios a través de su hijo, y obtener el regalo más preciado, la vida eterna.

Tras rendir culto a los Magos, los visitantes pueden recorrer la feria ganadera de Tizimín, principal municipio ganadero del estado o presencia la coronación de la reina de cada una de las corridas de toros que se celebran en honor de los santos, todo ello antes de retornar al hogar al que se viene de todo el sureste del país.


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