Para algunos la Navidad pasa inadvertida

"El único juguete que recibí fue en la doctrina"

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Arriba, Francisco Javier Cupul Herrera, boleador de zapatos, a la izquierda, Remigia Tah Rosado, vendedora ambulante. Para ellos la Navidad fue un día cualquiera


TIZIMÍN.- En un sondeo, funcionarios, políticos y ciudadanos recuerdan como pasaban la Navidad e

n su infancia y los regalos que recibían en esa fecha.

Algunos tuvieron la dicha de recibir en Nochebuena una cena y un regalo de Santa Claus o de sus padres, pero también hay quienes con nostalgia recuerdan que esa fecha era un día común y corriente donde no había ni para el árbol de Navidad.

Tal es el caso de Remigia Tah Rosado, conocida vendedora ambulante de naranjas, mandarinas, jícamas y elotes, en cuya niñez no había festejo de Navidad, pues sus padres eran tan pobres que ese día se lo pasaban como uno cualquiera.

“El único juguete que recibí fue en la doctrina. Las catequistas nos regalaban muñecas y a la fecha siempre he vivido entre pobreza; eso sí, trabajo para darles lo mejor a mis dos muchachos”, dice con los ojos llorosos.

El comandante Federico Cuesy Adrian, director de la Policía Municipal, recuerda que en su infancia “la unión familiar era lo más importante”. Los regalos más significativos que tuvo fueron una pistola de plástico y un carrito de madera.

Francisco Javier Cupul Herrera, herrero y boleador de zapatos de 60 años de edad, dice que en su casa el 24 de diciembre sus padres solían hacer una oración al Niño Dios y luego se acostaban a dormir. No recibía regalos de sus padres o de Santa Claus, pues no había dinero más que para la comida.

Juan Carlos Tobal Bojórquez, director de comunicación social, recuerda que cada Navidad iban con sus hermanos al rancho, donde su papá les daba de cenar venado y de regalo no podía faltar el tradicional carrito de plástico que les dejaban bajo la hamaca o un juego de té para las mujeres.

Pedro Couoh Suaste, ex presidente municipal y diputado panista, dice que el 24 de diciembre su padre llegaba alrededor de las 7 de la noche con pan, queso de bola y chocolate. Todos comían en abundancia y cuando daban las 9 de la noche se acostaban a dormir, pero nunca recibió algún regalo.

José Itzincab Ku, vendedor de raspados de 44 años de edad, dice en su casa se dormían temprano, sin celebraciones ni regalos e incluso ni oportunidad para comprar un árbol de Navidad.

El senador Daniel Ávila Ruiz comenta que como era costumbre de su padre, todas las navidades los llevaban a las comisarías a romper piñatas con los niños de bajos recursos y regalaban juguetes. Por la noche se hacía un convivio con toda la familia. Los regalos que recibía cada Navidad eran cochecitos de plástico, “no existían juguetes de control remoto como ahora”.- W.U.Ch.




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