Novenario y festejo al Niño Dios

Novenario y festejo al Niño Dios

Tradición que se remonta a 1944 en Oxkutzcab

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OXKUTZCAB.- Los novenarios al Niño Dios son una tradición que se realiza desde hace 70 años. En la festividad participan familias de Dzan, Ticul, comunidades de Campeche y hasta un extranjero.

Además de las actividades religiosas están las culturales. En el último día de la novena se organiza una procesión con la imagen del Santo.

Al son de la charanga y acompañados del tradicional baile de la cabeza de cochino, los devotos, vestidos de mestizos, recorren las principales calles y lugares públicos de la ciudad.

El novenario y otras actividades son promovidos por la familia Dzul Rodríguez.

En la procesión del pasado 2 de enero participaron asociaciones civiles de Dzan, Ticul, agrupaciones de Oxkutzcab, de Enrique Pacán y Fátima; Gerónimo Uc, proveniente de Holpechén, Campeche, y Donald Frisman, de Texas. También se contó con seis cabezas de cochinos para la danza.

En el recorrido, de más de un kilómetro, se realizó una parada en la cancha municipal, donde las autoridades recibieron a los danzantes.

Danza como tributo

Los organizadores del evento fueron Lenín Dzul Rodríguez y Carlos Armando Dzul Ek, quienes recurrieron a distintas personas para que les apoyen con los gastos. Un grupo de migrantes donó parte de la comida y los voladores.

Organizadores explicaron que el baile de la cabeza de cochino tiene su origen en otro baile, la danza del venado, que se realizaba en la época prehispánica para honrar a una deidad maya.

Con la llegada de los españoles, la cabeza de venado fue sustituida por la del cerdo y ofrecida a un santo patrón español. De ahí que dicho baile sea un sincretismo.

En este municipio la familia Dzul Rodríguez se ha encargado de continuar con esta tradición.

En el domicilio de Carlos Armando Dzul Ek y Teresita Rodríguez Pacheco, ubicado en la calle 40 de la colonia Mejorada, hay un mural alusivo a dicho baile.

Desde 1944

La danza de la cabeza de cochino se dedica al Niño Dios y la historia se remonta a 1944, cuando el matrimonio de Génaro Rodríguez Pérez y María Consuelo Pacheco Ávila recibió como regalo de los padres del primero la imagen de un Niño Dios.

Desde entonces se iniciaron las fiestas, posadas y novenarios en honor a la imagen, cuya mayor ofrenda es la danza, en una fiesta que cada año se hace en enero.- JESÚS BACAB CHULIM




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