“Somos los olvidados”

Sac Nicté pide electricidad agua y camino blanco

Un vecino de Sac Nicté, antigua hacienda henequenera de Umán, cerca de uno de los cuatro paneles solares  instalados para dotar de energía a las casas, pero tres no funcionan desde  su colocación

UMÁN.- A ocho kilómetros de esta ciudad y a unos tres de la comisaría de Dzibikak, se ubica Sac Nicté, antigua hacienda henequenera que habitan solo unas 21 personas, que no tienen electricidad, agua potable y mucho menos un camino en buenas condiciones que les permita salir y entrar con facilidad.

Desde el Ayuntamiento 2004-2007, que encabezó el hoy ex alcalde y secretario estatal de Trabajo Enrique Castillo Ruz, se colocaron en Sac Nicté cuatro paneles solares para dotar de algo de energía a las viviendas.

Sin embargo, desde que se colocaron los paneles solo uno funciona bien.

“Somos los olvidados, ya que como somos pocos, pues no vienen a visitarnos ni a traernos algún programa”, dice Ofelia Carvajal Uc.

“Hace años nos pusieron los paneles solares, pero se echó a perder la batería y no tenemos para pagar $2,000 para comprar otra.

“Así que llevamos tres años sin prender las luces, nos la pasamos con velas apenas cae la noche; nos acabamos una caja de velas a la semana.

“Así que estamos sin luz y sin agua potable, solamente tomamos agua de pozo.

“Además, de que no podemos comprar mucho porque ¿cómo lo traemos? Solamente podemos ir en triciclo, en bicicleta o caminando hasta Dzibikak, que es donde podemos agarrar combi, pero aquí no llegan las combis, solo que las fletes pero nos cobran $300 de ida y vuelta, es demasiado”, abunda.

“Lo que siempre hemos pedido es la electricidad, y el camino en mejores condiciones, ya que está todo malo y nos cuesta salir de aquí, así que si tenemos una emergencia nos vamos en triciclo pero nos pasamos a voltear”.

Alejandro Carvajal Canul, de 70 años, recuerda que “nos dijeron que van hacer un proyecto, pero no hay nada.

“Realmente queremos que alguien nos tome en cuenta porque muchos se van porque no hay agua, luz ni transporte, pero nosotros que vivimos aquí trabajamos el campo y criamos nuestros animales para comer, ya que no podemos almacenar carne.

“Los niños que viven aquí van en bicicleta a estudiar a Umán. Nos urge que al menos nos dejen bien el camino, no pedimos una carretera porque nos van a decir que somos pocos, pero sí un camino blanco donde no tengamos problemas para pasar por él cuando caigan las lluvias.

“Sac Nicté es un lugar tranquilo y olvidado de todos”, coincide.- Carolina Uc Q.




Volver arriba