Es músico, pintor, zapatero, costurero y vendedor

Vecino de Umán ve "cómo sobrevivir haciendo de todo"

Miguel Salazar Álvarez repara unos tenis en su puesto del mercado de Umán, donde además vende pinturas y ropa que él mismo realiza

UMÁN.- “Hay que hacer lo que sea para vivir, menos robar”. Es la filosofía que aplica en su vida diaria Miguel Salazar Álvarez, quien a sus 78 años de edad es costurero, zapatero, pintor, vendedor y, sobre todo, músico.

Oriundo de Halachó y padre de ocho hijos, a diario vende ropa, compone zapatos y hasta comercializa cuadros pintados por él mismo, en el mercado, al lado de la iglesia de San Francisco de Asís.

A los 14 años de edad salió de su población natal para tocar la marimba en diferentes partes del país.

Pero ante la falta de contratos, llegó a vivir a Umán.

Todos los días sale a vender en el mercado, donde también habla maya e inglés para atraer a sus clientes.

“Nací en Halachó, donde fui campesino; incluso fui pescador en Isla Arenas (Campeche)”, relata. “Pero a los 14 años me di cuenta de que a las orquestas les daban comida y les pagaban, así que decidí irme con ellas, lo que me permitió conocer varias partes de la República gracias a la música.

“Incluso viví varios años en Tabasco, donde conocí a ‘Chico Che’, a quien le gustaba verme tocar, pues como me anunciaba en la radio, eso hizo que varios me conocieran”, recuerda.

“Mas ahora ya no trabajo en la música, porque ya no te lo pagan, prefieren contratar a alguien que solamente pone un disco y listo; a los músicos como yo ya no nos contratan, es por eso que tengo que buscar qué hacer.

“Como mi difunta esposa me enseñó a costurar, hago mandiles, bermudas y batas para vender en el mercado, pero hay veces que no se vende nada.

“Como también me gustan los paisajes que conocí, pues empecé a pintar cuadros de los recuerdos o imágenes que me gustan, sacándolos a vender también a 200 pesos.

“Pero como hay ocasiones que me aburro, fui con una persona para que me enseñe a reparar zapatos, de manera que desde hace tres meses los reparo aquí en mi puesto del mercado. Ni modos hay que ver como sobrevivir haciéndole de todo.

“Lo bueno es que soy observador y me las ingenio para hacer las cosas”, indica.- Carolina Uc Quintal




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