Un minuto y medio de euforia

En Hunucmá se disfruta la quema del toro de fuego

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El nochero Carlos Canul Mex posa con sus nietos, quienes sostienen los faroles que el viernes les obsequió la profesora Beatriz Castilla Puerto. A la izquierda, la quema de toro de fuego, como parte de las celebraciones del Corpus Christi, en Hunucmá



HUNUCMÁ.- “¡Ahí viene!”, “¡Ahí viene!”, gritaban eufóricos, casi al éxtasis, niños y adolescentes al ver que sobre la calle 31 con 28 se asomaba el cortejo que traía la figura del toro de fuego.

Eran las 10:13 de la noche del viernes, de modo que ya había algo de impaciencia, no solo entre los niños sino también entre buen número de personas adultas que en el atrio de la iglesia San Francisco de Asís y sobre el parque esperaban la llegada del tradicional toro de fuego.

Como si se tratara de un político o un artista, la Policía Municipal, que mantenía cerrada al tránsito la calle 28, rápidamente se apresuró a darle paso a la imponente figura.

Con custodios

El toro era custodiado por cuatro niños que portaban vistos faroles, regalo de la maestra Beatriz Castilla Puerto al nochero Carlos Canul Mex (a) “Cha”.

Adelante, iba el emparrillado en donde estaban sujetos los apreciados barrepiés, unidos unos a otros con larga mecha.

El toro de fuego, que reapareció luego del receso de la noche del jueves, fue estacionado sobre la calle 28 con 29, en espera de ser coronado con los barrepiés e iniciar su recorrido, ante la visible emoción de los presentes.

Varios papás se acercaron con sus pequeños hijos en brazos para que conozcan de cerca a la figura.

Un colaborador del nochero que todavía estaba bajo los efectos del alcohol, que ingirió en honor del toro de fuego en el día, se ofreció para jalar la figura durante la quema de fuegos artificiales.

A las 10:29 p.m., ante la rechifla de los presentes, quienes ya deseaban ver subida su adrenalina ante las locas carreras de los barrepiés, inició el recorrido.

Sin embargo, debido a que solo una persona jalaba al toro y su paso era lento, algunos comentaron que así solo alcanzará dar una vuelta, lo que al final de cuentas sucedió, para frustración de los espectadores.

Fue solo un minuto y medio de espectáculo con la pirotecnia, pero con eso fue suficiente para que los espectadores se sintieran satisfechos y empezaran a retornar a casa, aunque otros decidieron continuar la fiesta en casa del nochero, en la calle 34-A entre 23 y 25, donde anoche se realizó un baile popular. La escena se repetirá durante una semana más.- JOSÉ W. COB CHAY




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