Antiguo oficio en el olvido

La competencia y la mala difusión afectan a zapateros

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Jorge Ortiz García dice que le quedan pocos zapatos en su negocio y ahora resulta difícil poder venderlos. Se ayuda con las reparaciones
La maquinaria que en "los buenos tiempos" servía para el acabado del calzado se encuentra arrumbada al cerrarse la vieja fábrica


HUNUCMÁ.- La falta de una buena promoción y la mucha competencia golpean a fábricas de zapatos que han tenido que dejar de trabajar.

Esta situación perjudica a los obreros que tienen que buscar otras fuentes para el sustento de sus familias.

Jorge Ortiz García tenía un taller que fundó su padre, Domingo Ortiz Navarro, junto con otros ya desaparecidos trabajadores. Ellos fueron los pioneros de la zapatería en esta ciudad.

En ese entonces, el zapato que se fabricaba era muy famoso, tanto por la calidad como por la duración.

En esa época había verdaderos zapateros y, además, todo era de piel y se usaba suela de cuero. Además todo se hacía a mano desde el inicio hasta final, pues no había maquinaria más que las “Singer” que servían para coser los cortes.

Ortiz García agrega que la entrada del calzado de sintético fue desplazando el de piel, lo cual hizo que los obreros hicieran el trabajo más rápido debido a que empleaban menos tiempo.

Dada esta circunstancia, los talleres para la fabricación de zapato de dama trabajaban con menos capital e insumos. Esto ocasionó a su vez una competencia y una baja en los precios, circunstancia que aprovechaban los mayoristas para comprar al que diera más barato.

Después comenzó a llegar calzado nacional de las grandes fábricas de Guadalajara y León, que además de vender más barato, fabricaban la materia prima a veces con mejores insumos.

Negocio a la baja

En el caso de Ortiz García se sostuvo mucho tiempo haciendo encargos, pero el negocio decayó en los últimos años y ahora sólo va a su taller a esperar que llegue algún cliente.

Como testigo mudo de las buenas épocas está la maquinaria arrumbada que sirvió en aquel tiempo, sin que nadie se interese ahora en comprarlas y arreglarlas.

Hoy día, dice Ortiz García, la única zapatería antigua que fabrica zapato de hombre es la Zapatería Franco, atendida por la tercera generación de la familia. Los Franco fabrican toda clase de zapatos, incluso botas para el campo.-Jorge Castilla Franco




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