“Huelga de hambre”

Protestan niños expulsados de un albergue indígena

Los niños de Tixcacalcupul son pesados para demostrar que están bajando de peso, en Valladolid

VALLADOLID.- Seis menores de edad se manifestaron ayer miércoles en la Plaza Grande de la capital del Estado, a fin de llamar la atención para que sean atendidos y los reinstalen en el albergue indígena “Cecilio Chi” de Tixcacalcupul, de donde fueron expulsados desde el pasado 2 de septiembre.

Según Miguel Pat Xuluc, líder de Despertar Ciudadano, quien los llevó para realizar la protesta, informó que fueron atendidos por un licenciado que dijo llamarse Mario Peraza Ramírez, de la Secretaría General de Gobierno, quien les ofreció que regresando de las vacaciones en enero se tomarán cartas en el asunto.

Desde el pasado 2 de septiembre, supuestamente por decisión del comité de Padres de Familia del albergue “Cecilio Chi” de Tixcacalcupul fueron expulsados los niños: Jesús Delfino, de 10 años de edad: Jorge Luis, de 7; Andrea Virginia, de 11; Martha, de 14; Jorge Antonio, de 16, y Javier Nazario Puc Cocom, de 13 años de edad, con el argumento de que tenían mala conducta.

Sin embargo, en las escuelas de cada uno de ellos les extendieron cartas de buena conducta, lo cual contradice la decisión del comité de padres de familia.

También es extraño que sacaran a todos los miembros de una sola familia.

Desde entonces, el padre de los niños, Francisco Puc Kauil, ya peregrinó con su queja ante todas las instancias, incluyendo la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Yucatán. Aún nadie les hace caso.

También se le presentó la queja a la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú durante una visita que ésta hizo a esta ciudad. La indígena galardonada dijo que intervendría por los niños.

Todas las instancias a donde se han quejado les han dado la razón a los niños, en el sentido de que se están violando sus derechos, pero nadie interviene para reinstalarlos en el albergue.

El padre de los pequeños comentó que sus hijos están haciendo esfuerzos para seguir estudiando, pero las autoridades, en lugar de darles facilidades, les están cerrando las puertas.

Francisco Puc advirtió que con esas actitudes lo único que hacen es inducir a los niños a que dejen al escuela y se conviertan en vándalos. -Eso es lo que no quiero para la familia -dijo.

Los niños viven en una casa de la cabecera que les rentan, pero no se alimentan bien, lo que propicia que bajen de peso constantemente.

Durante un pesaje que se les hizo ayer antes de partir de Mérida, se comprobó que ya bajaron de dos a tres kilogramos en tres meses.

Sobre el asunto, Miguel Pat Xuluc, líder de Despertar Ciudadano, quien los encabeza, consideró como bullying alimenticio lo que hacen la autoridades a los niños con su indiferencia. “Las autoridades son los responsables de lo que les pasa”.

-La falta de sensibilidad de quienes deben solucionar el problema es evidente.

En Mérida les ofrecieron que se atenderá el asunto. Los niños viven en una ranchería llamada Pacchén, a 12 kilómetros de Tixcacalcupul, de donde vienen y van caminando. Tardan hasta cinco horas caminando.- Juan Osorio Osorno




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