Homenaje a un doctor

Presea del Mérito Ciudadano a Luis Rosado, en Espita

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ESPITA.- El doctor Luis Jesús Rosado López recibió, la noche del viernes, el reconocimiento al Mérito Ciudadano por su trayectoria en el campo de la medicina, con relevante participación en la cirugía cardiovascular.

Ante la presencia de casi 100 asistentes, entre ellos familiares, amigos y autoridades, el médico, reconocido internacionalmente, fue homenajeado en el parque Heroico Colegio Militar.

Las primeras filas las ocuparon: su madre, profesora Ady López Rodríguez; sus hermanos, Welmar, Yalile, Iván y Roemer; sus amigos de generación y personas de la villa de Espita, que convivieron con el doctor Rosado López durante su infancia y adolescencia.

El médico estuvo acompañado en la mesa del presidium por su esposa, Eymi Rosado; el alcalde, capitán Carlos Erosa Correa; la presidenta del DIF, Lucy Díaz Erosa; el síndico, Humberto Sahuí Triay, y el secretario de la Comuna, Luis Uc Caamal.

El doctor Luis Felipe Arceo Triay, compañero de generación del médico Rosado López, destacó parte de la trayectoria del homenajeado.

A corazón abierto

Hizo hincapié en la participación de Arceo Triay en la primera operación a corazón abierto, el 5 de junio de 1987, en el Centro Médico de las Américas en Mérida. Habló de su importancia en el Estado, el país y el mundo.

Por su parte, el capitán Erosa dijo que era un día especial y qué mejor que se reconozca en vida a una persona valiosa para los espiteños.

El alcalde fue el encargado de entregar la presea del Mérito Ciudadano al doctor Rosado López. Familiares e invitados del doctor se pusieron de pie para aplaudir.

Al agradecer el reconocimiento, el homenajeado dijo, entre otras cosas:

-Nunca me hubiera imaginado que, después de casi seis décadas, tuviera el honor de recibir la presea con la cual me honran.

-El camino ha sido largo, no ha sido fácil, ha estado lleno de múltiples éxitos y satisfacciones, pero también hubo muchos obstáculos, desengaños profesionales, sentimentales, cambios de dirección inesperados.

-Debo confesar que mi sueño era ser ingeniero; jamás se cruzó por mi mente ser médico; la decisión de ir a la escuela de Medicina fue cuando era adolescente; tuve la fortuna de llegar a la escuela y cumplir el sueño de mi padre: “No tener más estudiantes de Medicina fracasados en la familia”.

-Todos los logros que se han mencionado esta noche no son producto de la capacidad individual o del esfuerzo que le haya puesto a través de todos estos años; tuvo sus raíces aquí en mi pueblo, gracias a un grupo incomparable de maestros que me llevaron de la mano desde el segundo año; para mi fortuna, mi madre era la maestra.

-Participé en sucesos que tuvieron resonancia internacional, por las menciones en los logros del despegue de cirugía cardiovascular en Yucatán; pareciera que el mérito es mío, pero jamás se hubiera logrado sin el apoyo de gente, a veces desconocida, que en algún momento me brindó la mano.

-El impacto de lo que se hizo en Yucatán en aquel verano en 1987 jamás se hubiera hecho realidad si no hubiera sido por la dirección del doctor Jaime Herrera, a quien le debo agradecimiento.

Por momentos, la voz del médico se entrecortaba, sus hermanos dejaban caer las lágrimas de felicidad y su madre, sentada, lo observaba detenidamente y atenta escuchando cada una de las palabras de su hijo.

La gente, en silencio, escuchó la trayectoria que ha obtenido y hoy se reconoce a sus 61 años de edad. Al final amigos, familiares y gente del pueblo que se acercaba para darle un abrazo y preguntarle: “¿Doctor se acuerda de mí?”. -WENDY UCÁN CHAN




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