Hallan restos óseos

Rememoran una matanza en el centro de Tizimín

Criminalistas toman fotos de los restos encontrados durante los trabajos de excavación en Tizimín

TIZIMÍN.-.- Trabajadores de la constructora encargada del remozamiento del parque principal encontraron restos óseos, debajo de la base que sostenía el busto de Miguel Hidalgo y Costilla.

La tarde del lunes encontraron los restos, pero no supieron qué hacer. Ayer en la mañana decidieron dar parte a la Policía Municipal, la cual avisó a la Fiscalía local.

Los agentes verificaron el reporte, realizaron el protocolo necesario y se retiraron. El hallazgo generó especulaciones inmediatas entre ciudadanos, que al enterarse de los hechos recurrieron a la historia y las leyendas.

Redes sociales

En las redes sociales, el comentario más sonado fue que el lugar donde se encontraron los restos fue el primer panteón de Tizimín.

“Nada raro, pues ahí se enterraban a los muertos de la guerra de castas”, escribió un cibernauta.

Ante la creciente curiosidad de la ciudadanía por los restos hallados, se acudió al maestro Luis Pérez Salazar, quien relató lo siguiente:

-No hay por qué asustarse, esos restos encontrados tienen historia y tengo la hipótesis de que son restos de una matanza de indios mayas, que tuvo lugar en 1853.

-Ocurrió el 11 de diciembre, entre las 2 y 3 de la tarde en el área de la explanada del ex convento y en la esquina de la calle 50 y 51, donde está ahora el parque principal.

La información fue tomada del libro “Remembranzas, leyendas y crónicas de Tizimín”, del doctor Juan Rivero Gutiérrez, quien se basó en escritos de Felipe Pérez Alcalá, oriundo de Calotmul, pero radicado en Tizimín.

Pérez Alcalá tuvo su casa en terrenos que ahora ocupa una tienda de autoservicio en la 52 entre 51 y 53.

En este libro se narra la masacre llamada “la matanza de X-mabén”, nombre del pueblo de donde procedían los soldados mayas asesinados ese día.

Todo se originó por la rápida ejecución del militar tizimileño Sebastián Molas Virgilio. En venganza, uno de sus primos, pensó en los indios de Xmabén, que en ese entonces permanecían en actitud hostil.

En total unos 400 indios se sumaron a Virgilio, primo del mártir tizimileño, quien a su pasó por Sucopo atrajo a unos 50 soldados más.

Con marcha firme, Virgilio entró a Tizimín, tras encontrar una breve resistencia.

El libro de Rivero Gutiérrez detalla el terror causado a los habitantes de Tizimín. Gran número de tropas, en su mayoría indios mayas, provocaron la huida de habitantes. Fue entonces que Narciso Virgilio comprendió la magnitud de la tempestad que provocó. El general Clemente Uch, quien originalmente dirigía las tropas de indios rebeldes, incrementó sus exigencias y reclamó el mando de las fuerzas armadas.

Fue en un viaje estratégico de Narciso Virgilio hacia Sucopo para deshacerse de los indios rebeldes, cuando se dio la gran masacre.

-Eran las 2 de la tarde del domingo 11 de diciembre de 1853 -precisa Pérez Salazar.- Ermilo Alcalá Dávila




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