Dos muertes trágicas

El alcohol, común denominador, en Ticul y Kaxatah

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Familiares de Marco Manrique Canché, de 20 años, quien falleció arrollado por un vehículo en Ticul cuando manejaba su moto alcoholizado. A la izquierda, restos carbonizados de José Lino Pool Poot, de 46 años, en su casa en Kaxatah, Motul


El alcohol a veces mata lentamente y otras veces de golpe, como le ocurrió en Ticul a Marco Manrique Canché, de 20 años, quien falleció arrollado por un vehículo.

Después de una noche de parranda, el joven creyó que tenía el suficiente control para manejar y trató de regresar a su casa en moto.

En la calle 27 con 16 del barrio de San Juan, a unas cuadras de su casa, se “voló” un alto y fue embestido por una Ford F150, guiada por Silvano Miguel Méndez, de 34 años, vecino de Maní.

El joven fallecido estudiaba Arquitectura en la Universidad de Valladolid.

En Kaxatah, comisaría de Motul, fue hallado muerto y calcinado un bebedor consuetudinario, José Lino Pool Poot, de 46 años.

Los familiares sospechan que las personas con las que acostumbraba embriagarse a diario quemaron el cadáver después de ultimarlo.

El cadáver lo descubrió, uno de los hermanos, Agustín Pool Poot, quien fue a limpiar un terreno, cerca de la casa de su hermano muerto.

Al terminar el trabajo, quiso visitar a José Lino, quien vivía solo en una casa inconclusa y sin energía eléctrica, donde bebía todos los días con otros alcohólicos.

Vecinos dicen que el jueves a las 3 de la madrugada escucharon que alguien peleaba en esa casa y aporreaban cosas.- Megamedia

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