Con fe esperan el año

En Valladolid una pareja invidente recibe una visita

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María Refugia Cocom Couoh y Juan Bautista Tec Canché, en su casa ante una mesa con imágenes de santos. A la izquierda, recuerda cuando él, en su juventud, tocaba la guitarra para ganarse la vida


VALLADOLID.- El año nuevo está cerca y, mientras algunos se preparan para recibirlo con brindis y festividades, muchas personas de la tercera edad han quedado en el olvido y viven en situaciones precarias, las cuales, no solamente les impiden festejar, sino también mantenerse el resto del año.

Tal es el caso de Juan Bautista Tec Canché, de 75 años de edad, quien con su esposa, María Refugia Cocom Couoh, de 82 años, vive en medio de muchas necesidades.

Juan Bautista, quien vive en la calle 18 entre 43 y 45, a un costado del campo de tiro del cuartel militar, es ciego -al igual que su esposa- desde hace 15 años. Él sufrió un accidente con una bomba donde trabajaba en un campo de material. El accidente le ocasionó la ceguera, además de desviarle la columna, quebrarle el pie derecho y mutilarle algunos dedos de la mano izquierda.

“Toda mi vida he trabajado, estoy acostumbrado a trabajar y ganarme el pan para mi boca; trabajé de carbonero, campesino, obrero, paletero y de todo lo que podía, pero desde ese accidente, ya no pude hacerlo”.

Su esposa, María Refugia Cocom Couoh, perdió la vista debido a su edad avanzada. Hace dos años dejó ver.

“Yo sí veía bien, pero ahora ya no, tampoco puedo trabajar”, dice María Refugia.

La pareja tuvo dos hijos, sin embargo el destino les arrebató a uno de ellos, Amado Tec Canché cuando tenía 13 años. Les vive su hija Bertha María, de 50 años, quien tiene cinco hijos y por lo mismo con trabajo les puede ayudar en cuestión económica.

“Mi hija es buena gente, pero tiene muchos hijos y tampoco tiene dinero, a veces viene a buscarme para salir a pedir caridad y ella me acompaña, no me gusta hacerlo porque yo siempre he trabajado, pero ahora ya no puedo y no queda de otra”, dice el señor Tec Canché.

Al salir a pedir caridad junta de 30 a 50 pesos que usa para comprar sus medicamentos y los de su esposa.

Refael Guzmán Casanova, amigo de Juan Bautista, o como él le dice “el popular Tortolita”, a sabiendas de las necesidades que pasa la pareja, la visita y la ayuda con algo de dinero.

“Siempre que puedo lo vengo a visitar, o a veces pasa por mi casa a pedirme unos centavos y yo le ayudo de corazón”, dice Guzmán Casanova. “No hay que ser egoístas en esta vida, todos podemos pasar por la misma situación algún día”.

Al preguntarle cómo reciben el año nuevo, Juan Bautista expresa: “Nos la pasamos rezando, somos católicos y tenemos fe en Dios y en los angelitos que nos cuidan; a lo mejor mi hija trae un pedacito de pollo para cenar”.- Víctor Novelo Loría




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