Con espiritualidad teresiana

Con espiritualidad teresiana

Misa en honor de San Enrique de Ossó, en Tizimín

Alumnos del Colegio Teresa de Ávila de Tizimín, durante la eucaristía en el santuario de Guadalupe

TIZIMÍN.- El Colegio Teresa de Ávila celebró a San Enrique de Ossó en su día con una misa solemne en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el lunes.

A las 8:30 de la mañana, alumnos, padres de familia, personal docente, administrativo y de intendencia, se reunieron en el templo para conmemorar la canonización del padre fundador de la Congregación de Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, popularmente conocida como “Teresianas”.

La misa fue oficiada por el presbítero Jorge Carlos Villegas Blanco, quien en la homilía exhortó a todos a seguir el ejemplo del San Enrique. Habló sobre la trayectoria del santo y su obras. Recordó que el padre de Ossó nació en 1846 y falleció en 1896, en España. San Enrique trabajó toda su vida a favor de los niños.

Alumnos de todas las secciones participaron el lunes en la misa con devoción.

La misa concluyó a las 9:35 de la mañana. Se informó a los alumnos que se podían tomar el día libre y retirar a sus respectivas casas.

Se les dijo que los esperaban el martes en horario normal a clases.

Enrique de Ossó nació en Vinebre, diócesis de Tortosa, provincia de Tarragona, el 16 de octubre de 1840. Después de trabajar como aprendiz de comercio y retirarse un tiempo, a los 13 años de edad, en 1854, comenzó los estudios sacerdotales en el Seminario de Tortosa, en España. Ordenado sacerdote en Tortosa, el 21 de septiembre de 1867, celebró la primera misa en Montserrat, el domingo 6 de octubre, festividad de Nuestra Señora del Rosario. Sus clases como profesor de matemáticas y física en el Seminario no le impidieron dedicarse con ardor a la catequesis, uno de los grandes amores de su vida. Organizó en 1871 una escuela metódica de catecismo en doce iglesias de Tortosa y escribió una “Guía práctica” para los catequistas. Con este libro inicia Enrique su actividad como escritor, apostolado que le convirtió en uno de los sacerdotes más populares de la España de su tiempo. Desde niño tuvo devoción entusiasta por Santa Teresa de Avila. La vida y doctrina de la Santa, asimilada con la lectura constante de sus obras, inspiró su vida espiritual y su apostolado, mantenidos por la fuerza de su amor ardiente a Jesús y María y por una adhesión inquebrantable a la Iglesia y al papa.- SANTOS EUÁN CANO




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