Vandalismo en Sucilá

Drogas y alcohol, origen de una ola de actos delictivos

Florentino Tzamá Chan, frente al centro pastoral católico San Andrés de Sucilá, incendiado por un grupo de vándalos  con explosivos

SUCILÁ.- Los recientes y crecientes hechos de vandalismo en este municipio generan un ambiente de inseguridad, sobre todo en la colonia San Andrés.

Los vecinos ya bautizaron el rumbo como la colonia “Michoacán”, por los frecuentes asaltos, machetazos, balaceras al aire y hasta robos y asaltos.

Hace un par de semanas, en una misma noche, un grupo vandálico prendió fuego a cinco palapas, tres en sectores (centros pastorales).

Todo parece indicar que el grupo de vándalos lo conforman menores de edad, jóvenes que dejaron los estudios y se dedican al consumo de drogas y alcohol.

El pasado 28 de mayo, cerca de las 10 de la noche, en San Andrés, Santa Rosa de Jesús y San Isidro fueron incendiados los centros pastorales con explosivos. Según testigos, usaron bombas molotov.

La única que no lograron salvar fue la del centro pastoral San Andrés, donde hasta la imagen del santo se convirtió en cenizas.

Florentino Tzamá Chan, vecino de la calle 13, señala que ese día también incendiaron el restaurante “El compadre” y una casa.

“Por poco le toca a la casa del presidente municipal (Delfio Peniche Monforte), sólo porque había gente en su casa no pasó a mayores”.

Según el vecino, hasta la fecha no han localizado a los culpables y los sectores poco a poco los ha levantado la gente con sus recursos.

Florentino Chan dice que últimamente crece el número de jóvenes “maleados”, que caen en adicciones como el alcohol y las drogas, y dañan a la comunidad.

Margarita Calderón Velázquez dice que el pasado domingo vándalos entraron a su casa cuando fue a cenar con su hija de 4 años al parque. La joven madre dice que ese día le avisaron sus vecinos que los “chemos” estaban dentro de su casa; enseguida avisó a la Policía.

“La gente que vio salir a los ladrones dice que la Policía ni siquiera se bajó a verificar en mi casa; con la patrulla pasaron y como no vieron nada, se retiraron”.

De su casa sacaron una alcancía con 1,000 pesos en efectivo, dejaron humareda de cigarro y restos de bebidas embriagantes.

Los vecinos afirman que ese mismo grupo delictivo se mete a un barranco detrás del parque infantil, donde se drogan, se alcoholizan y sostienen relaciones sexuales con adolescentes y jóvenes.

Señalan que la mayoría sabe dónde se vende la droga, pero la gente no lo denuncia por temor a que les pase algo.- WENDY UCÁN CHAN



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