“Solo sé que podría juntar para ir a la Riviera Maya”

En el campamento pepinero siempre hay mucho trabajo

Saraí Naal trabaja de niñera en un campamento pepinero en Santa Clara, sobre todo en las tardes

SANTA CLARA, Dzidzantún.- A sus 17 años de edad, Saraí Naal Angulo vive por segunda vez su experiencia en un campamento de salcocho de pepino de mar.

Se le pide una entrevista mientras caminaba por calles sin pavimentar de este puerto, acompañada de un niño de 3 años que apenas la escuchaba y obedecía.

La joven relata que llegó con un grupo de vecinos de Celestún que dejaron ese puerto para trabajar en la pesca de pepino del 25 de febrero al martes próximo.

Ella fue contratada para cuidar a un niño cuyos padres están atareados en las actividades que conlleva procesar el pepino de mar.

Su rostro juvenil reflejaba cierto cansancio, su tono de voz lo reafirmaba. “Libito” apenas la obedecía.

Verla sola con “Libito” podría orillar a alguno a creer que el niño es la consecuencia de algún amorío a temprana edad, pero no es así.

Saraí indica que su trabajo se inicia a las 2 de la tarde, hora en que la madre del niño viaja a Dzilam de Bravo.

Sin embargo, añade, en las mañanas ella se da su propio tiempo como cualquier adolescente de su edad.

“En las mañanas sí veo al niño, pero la abuela me tiene dicho que mientras esté su mamá, ella lo puede ver, por lo que yo puedo distraerme con el celular”, dice mientras se dirige a la tienda por un encargo, aunque no hay mucho qué ver y elegir.

Eso porque en la población las casas se cuentan con los dedos de las manos y las tiendas son solo tres y venden los mismos productos.

Mientras la brisa del mar se mezcla con el polvo que levantan las camionetas y autos a su paso, la joven asegura sobrellevar la situación.

-Me siento triste de no estar en Celestún y no poder ver a mis amigas. A pesar de ello, el estar aquí hace que me libere del estrés que había en el puerto -señala.

Ante la pregunta de cómo se distrae estando muy lejos de casa y de sus amigas, responde: “Con este niño no hay tiempo para aburrirse. Siempre hay mucho trabajo por hacer. Si no es con él, debo ayudar en la cocina”.

Del sueldo que cobraría por su trabajo dice desconocerlo. “Solo sé que podría juntar para ir a la Riviera Maya. Me han dicho que es bonita y, espero conocerla este año”.

Sobre su estancia en un lugar donde hay muchos hombres, afirma que no hay tantas complicaciones.

-No me han faltado el respeto, porque están ocupados en su trabajo. Además, mi familia está aquí -destaca.

El trabajo de Saraí Naal es uno de los empleos flotantes que los campamentos pepineros generan en este puerto.- I.R.F.P.



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