“Solo pido regresar a salvo”

El autocontrol y la capacitación salvan a buzos pepineros

7_08032014p35pepinerosphoto01

SANTA CLARA, Dzidzantún.- Desde que se despierta, el primer pensamiento de Jorge Félix Dueñas es Dios.

“Sólo le pido que me vaya bien. Me encomiendo a él para regresar sano y salvo”, dice el pescador de 32 años de edad que temporalmente abandonó su natal Champotón, municipio de Campeche, para trasladarse a esta comunidad y trabajar en la captura de pepino de mar.

-Llegué hasta aquí para conseguir los recursos para alimentar a mi familia, a quienes extraño -revela-, pues ya tiene ocho o nueve días que no los veo.

Él es uno de los buceadores de pepino de mar que llegaron masivamente al puerto, donde los habitantes los ven con algo de recelo porque los consideran una amenaza para la paz pública.

A los buceadores de pepino incluso se les señala como una plaga que pretende acabar con ese recurso marino.

A ello Félix Dueñas responde que sí, son buzos que están de paso pero llegaron aquí en busca de una oportunidad de trabajo.

En su caso, añade, primero hizo una escala en Celestún y luego con un grupo de personas de ese municipio y otros puntos del Sureste se trasladó a este puerto.

Desde el 25 de febrero, cuando se inició la pesca de pepino, que concluirá el martes 11, él trabaja jornadas de 13 horas, que se inician a las 5 de la mañana para trasladarse a 25 millas (46.3 kilómetros de la costa y regresar a las 6 de la tarde.

Ante los recientes fallecimientos de buceadores de pepino, Félix Dueñas reconoce que el riesgo existe pero, indica, la muerte se podría evitar si se conserva la calma.

“Llevo más de 20 años como buceador, pero cinco años trabajando con la compresora. La experiencia me ha servido un poco para mantener la calma. Además, los cursos recibidos me han ayudado a evitar que me descompresione”, destaca.

Al igual que otros pescadores, el ribereño ya estuvo cerca de descompresionarse y corrió con buena suerte.

“Fue hace tres años en Celestún. Estaba 10 brazas (18.28 metros) bajó el mar y la manguera de la compresora se rompió”, relata.

“El miedo me invadió y estuve a punto de caer en la desperación. Sentía cómo se acababa el aire, pero debía mantener la calma; lo primero que recordé era que no debía desesperarme”, narra.

La diferencia vital

El control de sus emociones marcó la diferencia entre ser uno más de las estadísticas de los pepineros muertos por descompresión o vivir para contarlo.

“Corría el riesgo de morir o tal vez quedar inválido. Si algo aprendí en los cursos es que tenía un tiempo de tres a cuatro minutos para subir a la superficie”, abunda.

Él se reconoce como alguien que está consciente de que debe de extremar precauciones, pues lo esperan en casa su esposa desde hace 16 años, sus hijas de 14 y 11 años y su hijo de 9 años.

Sobre las expectativas para esta temporada de pepino de mar, admite que la situación no les favorece.

“La captura ha disminuido en un 50% en comparación con la temporada pasada (del 25 de noviembre al 23 de diciembre)”, contrasta.

De la mala fama que han adquirido los buzos pepineros dice que “por unos pagan todos. En mi caso vine a trabajar para darle lo mejor a mi familia”.- IRBIN RAMÓN FLORES PALOMINO

De un vistazo

Periodo de pesca

La Conapesca autorizó la captura de pepino de mar del martes 25 de febrero al martes 11 próximo. El permiso es para trabajar tres días a la semana.

La zona de pesca

Va de Chabihau (Yobaín) hasta El Cuyo (Tizimín). La cuota de captura es de 850 toneladas.

Víctimas

La temporada de pepino que fue del 25 de noviembre al 23 de diciembre dejó saldo de unos 100 buzos descompresionados y unos 10 fallecidos.




Volver arriba